Al igual que las demás personas, sus hijos necesitan hablar sobre sus enfados y frustraciones. Cuando están disgustados, quieren comprensión, no soluciones. Estarán preparados para las soluciones una vez que se hayan “desahogado”. Una manera de mostrarles que les comprende es repetir con sus propias palabras lo que ellos han dicho. A esto se llama “escuchar reflexivamente”.
Escuchar reflexivamente cumple tres propósitos: asegura a sus hijos que usted escuchó lo que estaban diciendo; permite a sus hijos oír en palabras de otros sus propias afirmaciones y así reconsiderar sus sentimientos; y le asegura a usted que puede entender correctamente a sus hijos.
Ejemplos de escucha reflexiva:
Hijo/hija: “Odio a Juan. Invitó a todo el mundo a su fiesta de cumpleaños, menos a mí”.
Madre/Padre: “Parece que estás disgustado con Juan por no haberte invitado a su fiesta”.
Hijo/hija: “Sí. Bueno, la verdad es que es mi mejor amigo y me apetecía mucho ir a su fiesta de cumpleaños”.
Madre/Padre: “¿Entonces, estás triste y enfadado al mismo tiempo porque no fuiste a la fiesta de tu mejor amigo?”
Hijo/hija: “Sí (pensativamente). Pienso que si no me invitó, fue simplemente porque yo tampoco lo hice el día de mi cumpleaños”. |