Pequeñas frases dichas durante pausas apropiadas en la conversación, pueden comunicar a sus hijos cuánto le preocupan a usted sus asuntos.
- “¿De verdad?”
- “Háblame de eso.”
- “Parece como si tú…”
- ¿Qué pasó después?”
He aquí un ejemplo de una conversación sobre alcohol que utiliza estas habilidades de escucha:
Hijo/hija: “Paré en casa de Francisco cuando venía. Su madre había salido. Sacó una cerveza y nos dio a probar a Juan y a mí. Yo tiré la mía por el lavabo, pero Francisco se enfadó”.
Padre/madre: “Pareces preocupado porque Francisco se disgustó contigo. ¿Quieres contármelo?”.
Hijo/hija: “No supe qué hacer cuando me dio la cerveza”.
Padre/madre: “Te sentiste confuso y no supiste qué hacer. Ahora que ya pasó, dime, ¿crees que podías haberte comportado de otra manera?”
Hijo/hija: “Pude haberle dicho: No, gracias, no tomo cerveza. O que tenía algo que hacer, y haberme ido”.
Padre/madre: “Situaciones como ésta pueden ser difíciles. ¿Cómo podrías actuar en el futuro ante algo parecido?”
Hijo/hija: “Probablemente le agradeceré la invitación, pero insistiré en que no bebo cerveza”.
Padre/madre: (Abraza al hijo) “Estoy contento/a porque no tomaste la cerveza y me agrada que pienses que lo mejor es no hacerlo”. |