Paso 1. Aprenda a escuchar realmente a sus hijosPaso 2. Hable con sus hijos acerca del alcohol, el tabaco y las otras drogasPaso 3. Ayude a sus hijos a sentirse bien consigo mismosPaso 4. Ofrezca un buen ejemploPaso 5. Ayude a sus hijos a desarrollar valores firmes y adecuadosPaso 6. Ayude a sus hijos a afrontar la presión de los compañerosPaso 7. Establezca normas familiares claras y establesPaso 8. Fomente actividades recreativasPaso 9. Ayude a sus hijos a tomar decisionesPaso 10. Actúe como padre... y como ciudadano
Hable con sus hijos
acerca del alcohol, el
   tabaco y las otras drogas

Usted puede ayudar a cambiar las ideas que pudieran tener sus hijos respecto a que “todas las personas beben alcohol, fuman tabaco o consumen otras drogas”.

  HABILIDAD 1: Desafíe los mitos  
 


La televisión y el cine son importantes fuentes de conocimiento sobre el alcohol y el tabaco. Sin embargo, muchas de las impresiones recibidas por los preadolescentes a través de estos medios son erróneas. Usted podría discutir algunos de los mitos a que están expuestos sus hijos, introduciendo de modo casual preguntas abiertas como las que sugerimos a continuación, tras cada mito y cada hecho.

Mito 1: “Todas las personas famosas y con talento beben alcohol”

HECHO: Muchas personas famosas y con talento no fuman si toman bebidas alcohólicas. Además, el mero hecho de fumar o consumir alcohol no hace a nadie famoso o creativo, mientras que su consumo abusivo puede tener el efecto opuesto.

PREGUNTA: “¿Por qué crees que se utilizan tantas personas famosas en la publicidad?”

 Mito 2: “Cuando las cosas van mal, tomar una copa puede ayudar”

HECHO: El alcohol afecta a las distintas personas de un modo diferente. Incluso a la misma persona puede afectarle de manera distinta en diversas ocasiones. Una copa puede hacer que se sienta relajado o más contento, pero también enojado, triste o deprimido. En cualquier caso, beber no solucionará sus problemas. Es preciso que los niños tengan a su alcance recursos y modelos para afrontar los problemas y resolverlos positivamente.

PREGUNTA: “¿Qué podría pasarle a una persona que bebe mucho cuando las cosas no van bien ensu vida?”

Mito 3: “El alcohol es inofensivo. No puede hacerme daño”

HECHO: Al igual que la cocaína y la nicotina, el alcohol es una droga de la que se puede adquirir dependencia, llegando a necesitarla continuamente para no sentirse mal. El abuso de alcohol, hace que algunas personas afronten riesgos innecesarios, que de otra manera no asumirían. Por ejemplo, intentar conducir un coche o tratar de nadar cuando no tienen control sobre sí mismos. Riesgos que, en ocasiones, afectan también a los demás.

PREGUNTA: “¿Cómo se ve afectado el organismo de una persona que abusa del alcohol?”

Mito 4: “Soy mejor en los deportes cuando tomo alcohol”

HECHO: Beber alcohol entorpece el juicio, merma la claridad de pensamiento y disminuye la capacidad de coordinar los movimientos.

PREGUNTA: “¿Por qué conducir bajo los efectos del alcohol causa tantos accidentes de tráfico?”

Mito 5: “Tomar una copa es la mejor manera de alternar o celebrar acontecimientos”

HECHO: El alcohol puede o no formar parte de un momento agradable, pero no es necesario para sentirse bien. Las personas que afirman que han de tomar alcohol para “divertirse”, probablemente tienen ya un problema, y requieren ayuda para superarlo. Es conveniente ofrecer a vuestros hijos un amplio repertorio de actividades lúdicas y culturales.

PREGUNTA: “¿Cómo puede la gente divertirse sin consumir alcohol u otras drogas?”

Mito 6: “Beber alcohol relaja a las personas y les ayuda a conseguir amigos”

HECHO: Conocer personas nuevas puede generar ansiedad, especialmente entre los jóvenes que están iniciándose en la vida social. Si para superar la timidez se sirven del alcohol en vez de desarrollar su capacidad para hacer amigos, pueden crecer sin aprender habilidades sociales básicas para llegar a ser adultos bien adaptados. Es necesario aprender cómo hacer amigos sin la influencia “relajante” del alcohol y procurar que los hijos, desde pequeños, aprendan a compartir experiencias con otros niños.

PREGUNTA: “¿De qué podemos hablar cuando conocemos a alguien por primera vez?”

Mito 7: “Los jóvenes que fuman o beben alcohol son más populares”

HECHO: Asumir riesgos para la salud y la seguridad es poco inteligente. Y aquellas personas que deseas como amigos no van a querer que te metas en problemas. Por otra parte, transgredir la norma, experimentar por uno mismo, puede ser muy atractivo. En la adolescencia, el grupo de iguales es una fuente de presión importante y puede desorientar al niño que no ha desarrollado su capacidad para tomar decisiones.

PREGUNTA: “¿Qué quiere decir ser popular?”

Mito 8: “Todos los jóvenes beben y fuman. Quienes no lo hacen son “raros”

HECHO: Lo cierto es que, tratándose de una conducta muy extendida en nuestra comunidad, no por ello es universal, ni siquiera entre la gente joven. Así, los últimos datos existentes señalan que menos del 10% de los escolares españoles de edades entre 11 y 13 años, son consumidores habituales de alcohol y no más de un 4,6% del alumnado de 2º de ESO dice que fuma diariamente.

Por lo tanto, los niños y las niñas que incorporan a su estilo de vida el consumo habitual de alcohol y tabaco se desmarcan de sus compañeros.

PREGUNTA: “¿Qué piensas de los niños que beben y fuman?”

 
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