Una razón por la cuál un niño o niña de entre 8 y 12 años no han de beber es, evidentemente, porque lo dice usted, padre o madre que tiene razones y argumentos. La investigación muestra que los niños cuyos padres mantienen una actitud desfavorable al consumo de tabaco, tienen menos probabilidades de empezar a fumar. Esta misma idea puede aplicarse al uso del alcohol. La actitud expresa de los padres, y el establecimiento de normas claras y, en la medida de lo posible, negociadas con los hijos de acuerdo con su edad, pueden ser instrumentos poderosos para ayudarles a decir “NO” al alcohol y a las otras drogas.
A veces los padres suponen que los niños y niñas entienden bien las razones por las cuales no deben tomar alcohol y, por eso no las explican. Pero recuerde: los amigos y amigas de sus hijos pueden estar diciendo que beber es una conducta deseable y los medios de comunicación, en ocasiones, parecen hacer del consumo de alcohol algo muy excitante.
A continuación se exponen algunas de las razones con las cuales usted podría hacer entender a sus hijos por qué los menores no han de beber, y ayudarles a ver la otra cara del consumo de alcohol en los niños.
Razón 1: Consumir alcohol es peligroso para los niños
Conocemos el daño que ocasiona a los bebés el hecho de que sus madres consuman alcohol durante el embarazo, y se sabe también que beber en grandes cantidades, independientemente de la edad, puede tener efectos graves en el futuro. Tanto más si el organismo del bebedor se encuentra en desarrollo como en el caso de los niños.
Aquello que resulta un consumo “responsable” para una persona adulta sana (un vaso de vino al día, por ejemplo) resulta, en cambio, totalmente desaconsejable para un niño de 8 a 12 años.
Razón 2: Las actividades diarias de los niños no son compatibles con el consumo de alcohol
Los niños están todavía creciendo y, al tener un peso menor que los adultos, sentirán los efectos del alcohol aún tomando pequeñas cantidades. Debido a que son emocionalmente inmaduros, no sabrán manejar las emociones producidas por el alcohol. Crecer no es fácil, y los niños necesitan mentes claras para llegar a ser adultos emocionalmente sanos.
Además de afectar sus emociones, el alcohol hace que sea más difícil atender adecuadamente las funciones escolares y se interpone en el deporte por el hecho de que arruina el empleo del tiempo libre.
Razón 3: La venta de alcohol a menores es ilegal
En nuestro país, está prohibido el suministro y venta de alcohol a menores, estando el límite de autorización en los 18 años. Sea firme en este tema, y no sólo con sus hijos. La ley exige a los adultos un compromiso claro con la salud de los niños. Venderles alcohol es contrario a este principio. |