Si las expectativas del niño o de los padres son demasiado elevadas, el hecho de no lograr todo lo que se desea puede resultar un duro golpe. A la niña que siendo una deportista aceptable, decide ser del equipo de baloncesto del colegio, se le podría sugerir que el mero hecho de formar parte del equipo es ya una meta maravillosa y un gran honor, y que, posteriormente, incluso podría llegar a ocupar posiciones cada vez más destacadas dentro del equipo.
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