Numerosos estudios demuestran que buena parte de los adultos se parecen a sus propios padres en la forma en que beben alcohol. Quienes beben alcohol en grandes o pequeñas cantidades, o quienes no beben, tienden a tener hijos que en la edad adulta se comportan de un modo similar.La cantidad de alcohol que bebe no es la única cosa que muestra a sus hijos. Ellos también perciben otros aspectos:
- ¿Por qué bebe? (porque está deprimido, para relajarse, para celebrar, etc.)
- ¿Cuándo bebe? (después del trabajo, mientras ve la televisión, en las comidas, etc.)
- Si después de beber conduce o realiza actividades que puedan ser peligrosas.
- Los efectos que sobre su conducta tiene el alcohol.
Todos estos comportamientos son claves para que sus hijos formen sus propias ideas sobre el consumo de alcohol. Las investigaciones no han demostrado que beber alcohol delante de los hijos sea perjudicial, pero sugieren que no está bien beber en exceso. Mostrarles que los adultos son capaces de abstenerse del alcohol, o utilizarlo de modo ocasional y controlado es, sin duda, un ejemplo más positivo.
Los padres y madres que no beben o no fuman pueden cometer el error de no hablar sobre el tabaco o el alcohol con sus hijos. Estos padres deben recordar que ellos no son los únicos modelos que tienen sus hijos. Si no bebe o no fuma, hable con sus hijos acerca de las razones de su decisión, utilizando argumentos concretos como los siguientes:
- No me gusta el sabor del alcohol.
- Me gusta ser capaz de controlar mi comportamiento en todo momento.
- En mi familia hay personas alcohólicas y prefiero no arriesgarme.
- Creo que no beber es mejor para mi salud y estado físico.
- No deseo ingerir calorías que no necesito
- Tengo creencias personales o religiosas que rechazan el uso del alcohol.
|