Edúqueles para la vida en el mundo tal como es, asumiendo que también hay gente malintencionada, abusos, agresiones…, por lo que resulta preciso que desarrollen un cierto instinto de protección y que no se dejen tomar el pelo.
Explíqueles por qué resulta arriesgado abrir la puerta de casa a desconocidos cuando se encuentran solos, o por qué no han de aceptar de estas personas golosinas ni regalo alguno, o porqué cuando comiencen a viajar solos en los transportes públicos han de buscar situaciones de máxima seguridad.
A medida de que sus hijos van creciendo, les puede explicar, siempre con mucha delicadeza, ejemplos concretos de casos en los que han tenido lugar abusos o agresiones.
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