Toda la familia puede discutir acerca de la dificultad que, tanto adultos como niños, tienen para decir “NO” a la presión del grupo, y poner en práctica esta habilidad. Pueden incluso ensayar diversas situaciones. Una hermana o hermano mayor puede mostrarle al niño cómo los jóvenes dicen “NO”. Haga que sus hijos representen el papel de alguien que trata de presionar a los demás a beber alcohol o tomar otras drogas, y muéstrele cómo ser firme en rechazarlo. Luego pueden invertir los papeles. Pueden hablar sobre qué motiva a una persona o al grupo a presionar a los demás, sobre la necesidad de pertenecer a un grupo y hacer que otros se unan a un grupo, sobre la envidia, sobre el temor a ser rechazado, etc.
Este juego puede ser un buen entrenamiento para cuando sus hijos tengan que afrontar realmente las situaciones descritas.
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