Paso 1. Aprenda a escuchar realmente a sus hijosPaso 2. Hable con sus hijos acerca del alcohol, el tabaco y las otras drogasPaso 3. Ayude a sus hijos a sentirse bien consigo mismosPaso 4. Ofrezca un buen ejemploPaso 5. Ayude a sus hijos a desarrollar valores firmes y adecuadosPaso 6. Ayude a sus hijos a afrontar la presión de los compañerosPaso 7. Establezca normas familiares claras y establesPaso 8. Fomente actividades recreativasPaso 9. Ayude a sus hijos a tomar decisionesPaso 10. Actúe como padre... y como ciudadano
Establezca normas familiares claras y estables

Resulta conveniente establecer límites claros entre hábitos saludables y hábitos insanos, y reglas específicas acerca del consumo del alcohol, el tabaco y las demás drogas. Explicite la sanción que recibirá el miembro de la familia que los incumpla.

     
 

Habilidad 1: Dialogue sobre el “qué pasaría si…”

Habilidad 2: Tome postura

Habilidad 3: Establezca criterios de causa-efecto.

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

Padres y madres no pueden actuar como meros espectadores, sin asumir que son el motor en la incorporación a la vida social de los niños. En el marco de la familia, como padres y madres, pueden tender a evitar a sus hijos situaciones desagradables: actuando por ellos, decidiendo por ellos…

También, a veces intentan evitar el conflicto rehuyendo el papel de referente, aproximándose a los hijos capitulando de entrada. Como si se temiera perder su afecto si se ponen condiciones, si se exige el cumplimiento de ciertos acuerdos.

A pesar de las dudas que puedan tener, sus hijos necesitan posturas claras, y argumentos claros e inteligibles: hay un momento para cada cosa y lo que puede ser aceptable para un adulto no tiene por qué serlo para un niño.

Se ha demostrado que, en contra de lo que cree la mayoría, los niños desean que sus vidas tengan unas pautas de acción definidas. Se comportan de una manera más responsable cuandolos padres ponen límites.

Las reglas familiares verbalizadas o escritas pueden ayudarles a desarrollar el sentido deresponsabilidad.

Ahora bien, los padres no pueden limitarse a establecer prohibiciones o a facilitar información. Mientras los hijos son pequeños, resulta fácil que hagan tal cosa o tal otra porque lo dice el padre o la madre. Pero los hijos se hacen mayores y habrán de tomar decisiones fuera del ámbito familiar. Cualquier tarea que emprenda ha de ir encaminada a desarrollar el sentido crítico, aafirmar el sentido de la responsabilidad, a formar personas con criterio propio.

En definitiva, se trata de desarrollar la capacidad de decisión, de saber medir las consecuencias de los propios actos. El “porque lo digo yo que soy mayor” pierde vigencia con los años y es preciso asegurar que han interiorizado referentes sólidos para crecer saludables y felices.

 
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