En cualquier caso, el tiempo libre no está exento de influencia educativa. Muy al contrario, es en este tiempo libre cuando la educación puede resultar más incisiva y eficaz (a través de los amigos, de la televisión, la calle…)
La educación no se detiene al salir de la escuela, como no cesa al salir de casa. Es un proceso permanente en cualquier situación. Por tanto, no deje que el mercado, las modas o la dejadez, decidan qué ha de impregnar el tiempo libre de sus hijos. Dele la importancia educativa que tiene, piense para qué ha de servir.
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