En nuestro entorno existen Centros de tiempo libre que ofrecen muchas actividades diferentes en un clima educativo y acogedor. En ellos, pueden realizarse actividades de juego, plásticas, deportivas, de solidaridad, de naturaleza… que los niños realizan en grupo y que les ayudan a relacionarse y a interpretar mejor el medio en que se desenvuelven. Como consecuencia, el niño que va a una de estas instituciones educativas, promovidas por organizaciones no lucrativas o administraciones públicas, tiene alternativas frente a propuestas centradas en el consumo de alcohol y en la evasión.
Estas instituciones son pues, un recurso con muchas posibilidades y ventajas que se pueden aprovechar.
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