La clave es compartir. Las encuestas ponen de manifiesto que los menores aprecian el tiempo que el padre y la madre pasan con ellos. Compartir momentos de diversión, relajados, diferentes de aquellos en los que las tareas escolares o domésticas mediatizan la relación. Realizar actividades con sus hijos quiere decir compartir ilusiones, gustos, nuevos momentos de comunicación.
Sin embargo, no se sientan molestos si sus hijos buscan momentos de soledad o prefieren pasar la tarde con el grupo de amigos en lugar de organizar una tarde familiar.
Se trata del largo camino hacia la autonomía personal que habrá de explorar poco a poco. En este proceso, se ha de estar dispuesto a acompañarlos, pero sin imponer su presencia, ni impedir experiencias nuevas y positivas.
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