Si sospecha que sus hijos están consumiendo alcohol, hable con ellos sin acusarlos. Las acusaciones harán que se pongan a la defensiva y le darán más importancia a su enfado que al mensaje que les transmite acerca del uso del alcohol. Hable de los efectos indeseables que tiene sobre el organismo en desarrollo, y de los peligros que conlleva el que los niños lo consuman. La prensa y la televisión son un buen recurso para hablar de hechos reales que resultan del abuso de drogas y alcohol.
Analice con sus hijos los resultados, para uno mismo y para los demás, de las conductas irresponsables.
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