Con la mayoría de los niños resulta difícil saber cuándo han probado alcohol, ya que, generalmente, no beben tanto como para que se produzcan efectos evidentes. Sin embargo, aunque sus hijos no muestren signos de haber probado, al hablar con ellos acerca de cómo ocupan su tiempo libre puede deducir si se ha iniciado o no en el consumo.
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