Educar para vivir, educar para convivir.

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Manos¿Qué habrá pasado?

Han pasado ya 365 días desde que se cerró el trabajo realizado en dos provincias rurales de Cundinamarca, región del centro de Colombia. Durante 10 meses del año 2013, se consolidó un equipo de trabajo promovido por la Secretaría de Salud de Cundinamarca (y su programa de Escuela Saludable), apoyada por la Secretaría de Educación, y con el liderazgo técnico y operativo del Instituto PROINAPSA UIS y de Fundación EDEX. Este equipo formó a docentes de instituciones educativas de las provincias de Rionegro y Magdalena Centro, para hacer Promoción de la salud y educación para la sexualidad en el ámbito escolar, utilizando los programas La Aventura de la Vida (educación primaria)  y MateriaVida (educación secundaria). Hubo talleres de formación, socialización de experiencias y entrega de materiales pedagógicos a cada institución educativa.

Un año después, una sana pregunta rondó a quienes lideraron el trabajo: ¿qué habrá pasado con lo realizado? Por los mismos días, el Ayuntamiento de Portugalete y Fundación EDEX aportaron recursos de cooperación internacional para fortalecer este trabajo con herramientas centradas en la promoción de la convivencia. Se volvió a convocar a las personas y escuelas que trabajaron en 2013 y se aprovechó la oportunidad para explorar los avances habidos 12 meses después.

Cambio de clima

El 69% de las personas docentes de secundaria afirmaron que “su rol docente ha mejorado mucho a partir del proceso iniciado y del uso de las herramientas pedagógicas señaladas”. Al detallar los motivos para decirlo, mencionaron aspectos como “Incluir la lúdica en el aprendizaje, mejorar la convivencia y abordar los problemas de la vida cotidiana en un ambiente de confianza y asertividad”.

En el caso de las personas docentes de primaria, al preguntarles por los beneficios que su estudiantado obtuvo, “el 85% dicen que el uso de La Aventura de la Vida les ayudan a relacionarse mejor, a solucionar problemas cotidianos y a mejorar su salud; un 79% destaca que les ayuda a mejorar su auto-concepto y a tomar decisiones asertivas; y un 76% afirman que les ayuda a ser críticos”.

Los aspectos señalados dejan ver que un cambio de clima se ha producido en las aulas de las escuelas rurales que formaron parte del trabajo en 2013. Confianza, lúdica y buen trato, son componentes esenciales de lo que se ha denominado el clima escolar, “las relaciones humanas armoniosas y positivas al interior de las escuelas para crear un ambiente propicio para el aprendizaje”[1]. No es un asunto menor, por cuanto UNESCO ha reiterado en 2008 algo que desde 1997 ha destacado: “el clima escolar es la variable que mayor influencia ejerce sobre el rendimiento de los estudiantes. Por tanto, la generación de un ambiente de respeto, acogedor y positivo es esencial para promover el aprendizaje entre los estudiantes”[2].

Este cambio climático es resultado del arraigo que el trabajo de 2013 tuvo en el seno de docentes, instituciones y estudiantado. Para confirmarlo, un par de datos más:

  • Un 85% de las personas docentes de primaria y un 94% de secundaria dicen que están empleando los conocimientos adquiridos durante los talleres realizados en 2013. El 94% de docentes de primaria y el 69% de bachillerato, refiere haber mejorado su rol docente a partir de los aprendizajes y herramientas ofrecidas en el proceso.
  • La aceptación de los materiales ha sido muy positiva: un 82% del estudiantado de primaria ha valorado como alta la aceptación para La Aventura de la Vida y un 75% del estudiantado de secundaria ha valorado como alta la aceptación de MateriaVida.

Tomar la temperatura

La recolección de la información se realizó mediante el diseño y la aplicación, de manera voluntaria, de un instrumento de auto-diligenciamiento, los días 22 de agosto y 29 de agosto de 2014. En el caso de Primaria, se contó con representación del 80% de las instituciones educativas participantes del proceso de 2013. En Secundaria, el 93% de las instituciones educativas que formaron parte del trabajo diligenciaron el instrumento. El estudio estuvo a cargo del equipo de PROINAPSA UIS.

[1]UNESCO, Los aprendizajes de los estudiantes de América Latina y el Caribe, SERCE: Segundo estudio regional comparativo y explicativo, primer reporte, 2008. Página 157.

[2]UNESCO, Resumen Ejecutivo. Los aprendizajes de los estudiantes de América Latina y el Caribe, SERCE: Segundo estudio regional comparativo y explicativo, primer reporte, 2008. Página 45

 

Universidad-de-Deusto

El pasado jueves participamos en el XXI Symposium sobre Avances en Drogodependencias: “Consumo de alcohol entre adolescentes y jóvenes”, organizado por el Instituto Deusto de Drogodependencias (IDD). Un espacio de reflexión e intercambio en el que se pudieron escuchar presentaciones relevantes en torno a las diversas aristas de este fenómeno: desde lo que dicen las neurociencias en la actualidad hasta lo que funciona en prevención, pasando por la más amplia gama de investigaciones y experiencias, como puede verse en el programa.

Nuestra intervención formó parte de la mesa “Buenas prácticas en prevención: programas que funcionan”, y la titulamos: “Del foco en la sustancia al desarrollo personal: la experiencia de EDEX”, abordando los siguientes contenidos:

  1. Presentación de la serie de Encuentros-Debate “Hackeando la prevención de las drogodependencias” que organizamos con el Área de Drogodependencias del Ayuntamiento de Portugalete. Una iniciativa centrada en 2012 en Menores y alcohol, en 2013 en Menores y cannabis, y que organizamos para el próximo 11 de diciembre bajo el tema: Miradas desprejuiciadas de la adolescencia.
  2. Presentar el modelo de educación en habilidades para la vida en el que se basa toda nuestra apuesta por la prevención, tanto en relación con las drogas como con respecto a otros asuntos sociales de similar enjundia (educación para la salud, educación afectivo-sexual, interculturalidad, etc.)
  3. Mostrar algunas experiencias preventivas en marcha, particularmente el programa Unplugged creado en el marco del proyecto europeo EU-Dap (European Drug Addiction Prevention Trial) del que hemos formado parte desde su creación en 2003. Una iniciativa que pondremos en marcha durante el presente curso escolar gracias al apoyo de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

La buena respuesta obtenida por esta convocatoria del IDD habla a favor de la necesidad de contar con espacios de debate en torno a un asunto, los abusos de drogas, que siguen ocupando un espacio relevante entre los riesgos para la salud pública.

A continuación, la presentación utilizada.


10 pautasReproducimos el Prólogo de la publicación que da título a esta segunda entrega, que hemos traducido del original “Guidelines and Benuchmarks for Prevention Programming”, del Center for Sustance Abuse Prevention (CSAP).  Es posible que los más avezados del lugar encuentren razones para exclamar: “¡A estas alturas nos van a descubrir el Mediterráneo!”. No son ellos los destinatarios principales de la publicación. Confiamos, eso sí, en que a todas las demás personas nos sirva como carta de navegación en próximas singladuras por los distintos escenarios de la prevención universal, selectiva o indicada. ¡Allá va!

“En las últimas décadas hemos aprendido mucho acerca de las mejores estrategias para la prevención de los problemas derivados del abuso de drogas. Las estrategias preventivas disponibles aseguran que las opciones viables están al alcance de cualquier persona, ciudadano, profesional o político que desee involucrarse en la prevención.

Sin embargo, las diversas opciones deben ser analizadas críticamente. Algunas estrategias se muestran muy efectivas; otras no. Algunas son  apropiadas para todos los segmentos de la población; otras deben ser modificadas para reflejar los valores o tradiciones de segmentos específicos. Algunas pueden ser  replicadas casi exactamente en cualquier comunidad; otras deben ser previamente adaptadas y perfeccionadas durante su aplicación, para  acomodarse a las dinámicas locales. Incluso si la estrategia es apropiada, la calidad de su aplicación puede determinar su éxito o su fracaso.

Una guía para la acción

Este documento que presentamos es un completo y al tiempo sencillo abanico de pautas y recomendaciones asociadas a  las intervenciones preventivas más prometedoras. Refleja el saber actualmente disponible, y proporciona a gobiernos, comunidades y profesionales de la prevención un esquema para evaluar sus intervenciones presentes y futuras. Es una herramienta útil para ayudar a los responsables de tomar decisiones en la materia a seleccionar y poner en práctica las estrategias más adecuadas de prevención, una vez identificados los problemas y evaluadas las necesidades y recursos existentes. Está pensada para todos aquellos grupos que, tras haber obtenido la información preliminar necesaria, deban elegir el mejor abordaje entre las estrategias de prevención disponibles y requeridas por la problemática particular.

Las pautas pueden ayudar a tomar decisiones en las siguientes áreas:

  • Evaluar la viabilidad y las probabilidades de éxito de las diversas opciones, y seleccionar el abordaje más prometedor.
  • Analizar el resultado de los programas de prevención existentes.
  • Reforzar las intervenciones preventivas en funcionamiento.
  • Planificar y diseñar nuevos programas de prevención.
  • Establecer prioridades para la utilización de los recursos.
  • Estimar las necesidades financieras de los proyectos.

Tres campos sobre los que poner la mirada

Las 10 pautas se distribuyen en tres campos interrelacionados dentro del proceso. El primero se compone de cuatro pautas englobadas en la categoría de Selección de las estrategias apropiadas: invertir en iniciativas prometedoras. Estas pautas sitúan las acciones preventivas sobre bases sólidas, adecuando las estrategias a las metas y la población diana establecidas, y al grado de éxito probado y su solidez conceptual.

El segundo campo contiene tres pautas centradas en las Interrelaciones y estructura adecuada: organización para una acción efectiva Se trata de identificar la mejor manera de lograr una adecuada participación de la ciudadanía y de las organizaciones sociales en la labor preventiva.

Finalmente, el tercer ámbito incluye las tres últimas pautas bajo el epígrafe Consideraciones sobre la aplicación: maximizar la efectividad potencial Se enfatiza la importancia de la naturaleza y calidad de la aplicación, así como los componentes generales de todo el proceso de monitorización y evaluación. gráfico 10 pautas

La figura  ilustra estas diez pautas en sus tres campos interrelacionados. En la medida en que las mismas no se observen, la potencial eficacia de la acción preventiva se verá comprometida. El orden de las pautas refleja la secuencia que va de la planificación a la ejecución y evaluación de programas. En general, el proceso avanza en el sentido de las agujas del reloj, pero hay también interacción entre pautas, como se indica con las flechas en la figura.

Cuestionario de control

Esta guía, tan rigurosa como sencilla y práctica, incluye un capítulo dedicado al cuestionario que permite valorar el acierto en cada una de las diez pautas, así como y las recomendaciones asociadas a ellas.

El cuestionario de control puede ser utilizado con diversas finalidades. Puede servir a los responsables de tomar decisiones para seleccionar un determinado abordaje de entre una serie de estrategias de prevención existentes. Y también puede utilizarse para diseñar una intervención preventiva completamente nueva. En este caso, las pautas y recomendaciones asociadas proporcionarían el marco para centrar la atención sobre aspectos claves a tener en cuenta y los pasos a seguir en las fases de planificación, desarrollo y ejecución de las iniciativas”.

Ojalá hayamos despertado su apetito. Si así fuera, le invitamos a degustar los diez bocados que le servimos AQUÍ, y a compartir sus comentarios sobre el particular. Estamos seguros de que contribuirán a la mejora de esta guía, pues como señala el eminente equipo de autores, “estas pautas no son la última palabra en la prevención del abuso de drogas; esperamos que a partir de la investigación y la evaluación continua, en los próximos años puedan conocer un mayor desarrollo y perfeccionamiento”.

Cinco lustros después de que pusiéramos en marcha los primeros programas de prevención escolar de las drogodependencias, la prevalencia de los consumos de alcohol y otras drogas en niñas y niños resulta inaceptable. Para no cansar con datos, recogidos en múltiples encuestas en las que se pone de manifiesto la elevada prevalencia de los consumos, confiamos resulte elocuente traer algunos referidos al alcohol para el caso vasco: la mitad de la población escolar entre 14 y 15 años consume alcohol; entre 1992 y 2012, la población de 15-18 años abstemia durante los fines de semana se redujo de un 81,3% a un 47,6%; y alrededor de 1/3 de la población adolescente de 15-18 años consume alcohol en exceso los fines de semana.

En efecto, a las puertas de la conmemoración del XXV Aniversario de la aprobación por NN.UU. de la Convención de los Derechos del Niño, es notable el grado de incumplimiento de su artículo 33, donde se recoge que los menores de 18 años han de ser protegidos del uso de estupefacientes y sustancias psicotrópicas. Las todopoderosas industrias del alcohol, del tabaco y del narcotráfico se suman con agrado a la celebración.

La escuela: espacio para la prevención

 Mientras las encuestas señalan, de manera reiterada desde hace veinte años, a la educación en la escuela como la acción más valorada entre las diversas acciones para resolver el problema de las drogas, sufrimos una apreciable desinversión en materia de prevención escolar, acompañada de cierta desafección hacia la misma por parte de algunos profesionales, al decir de los cuales “la prevención universal no ha funcionado”.

 ¿Qué será lo que no ha funcionado? ¿Cuál es la calidad de la prevención escolar que desarrollamos? ¿Cuántas educadores y educadores comprometidos son dejados en la estacada? ¿Cuánto invertimos en prevención? ¿Cuántas administraciones públicas pueden hacer gala de implementar con rigor y continuidad políticas de reducción de la demanda de drogas dirigidas a los menores? ¿Cuántas de las organizaciones que estamos por la labor protagonizamos actuaciones carentes de evidencia acerca de su efectividad potencial, a pesar de que la Academia cada vez nos ilumina más al respecto? Son éstas algunas de las preguntas que habremos de hacernos.

Porque, en efecto, es en la aplicación de programas escolares, también en el caso de aquellos provistos de un adecuado enfoque, donde no hemos hilado fino, con notables excepciones, naturalmente. Bien es cierto que la Escuela no ha estado en las mejores condiciones para acoger nuestras propuestas, zarandeada de manera continuada  por el vaivén de caducas leyes educativas, y asaeteada por los apóstoles de tan variadas transversales que competimos por atravesar las cubiertas/fortaleza de los libros de texto de las asignaturas evaluables o por forzar el corsé de las sesiones de 50 minutos.

Una Escuela desde cuyas instancias superiores de responsabilidad se nos señala la puerta de servicio, la reservada a los extraños que llaman, con frecuencia a deshoras, enviados por departamentos de Drogodependencias,  Sanidad,  Juventud, Acción social, o cualquiera sabe. Una Escuela en cuya base encontramos, a pesar de todo, un apreciable colectivo de educadores sensibles a la problemática asociada al abuso de drogas que aplican programas de prevención,  a quienes no siempre capacitamos adecuadamente, acompañamos con la continuidad necesaria, ni reconocemos suficientemente.

Programas éstos que para alcanzar su mayor efectividad potencial probablemente hubiesen requerido más cuidadosa aplicación de la mano, entre otras medidas, de una más adecuada articulación institucional, financiación, continuidad y compromiso por parte de las comunidades.

¿Del todo vale al nada sirve?

De unos años a esta parte, cuando el dinero invertido en prevenir el abuso de alcohol, tabaco  y las demás drogas entre escolares merma en paralelo con el desinterés social por el tema que las encuestas señalan, mientras la disponibilidad es alta y la percepción del riesgo baja, pudiera suceder que con el agua sucia del todo vale “contra” las drogas de los años 90 y siguientes, arrojemos por el desagüe del fregadero programas que conceptual y metodológicamente están bien diseñados y cuentan con favorable respuesta.

Seguramente, no podemos sentirnos orgullosos de nuestra escasa incidencia a favor de políticas públicas de prevención escolar, incapaces de forjar alianzas eficaces con otras organizaciones con las que compartimos misión – acaso porque competimos por los escasos recursos o en razón de la pertenencia a redes clientelares-, ni con las comunidades, asociaciones de padres/madres o con los profesionales más directamente concernidos en materia de salud y bienestar de niños, niñas y adolescentes.  Atentos tal vez, a no morder la mano de quien nos da de comer, desprovistas muchas de las organizaciones del sector de fuentes alternativas de financiación que nos permitan dejar de comportamos con frecuencia como siervos o como cortesanos.

25 años después

 Se iniciaba el curso escolar 1989-90 cuando se hizo un hueco en las aulas de educación primaria en el País Vasco el primero de nuestros programas para la prevención escolar del abuso de drogas: Osasunkume/La Aventura de la vida. Lo creamos, implementamos y evaluamos a instancias y en estrecha colaboración con la Secretaría de Drogodependencias del Gobierno Vasco, en respuesta al mandato de la Ley sobre prevención, asistencia y reinserción en materia de drogodependencias, apenas un año después de que fuera aprobada por unanimidad. Trascurridos 25 años, cada curso escolar continúa presente en las vidas de miles de niñas y niños vascos, gracias al deseo expreso del profesorado, la aceptación de los escolares y el apoyo, menguante, del Gobierno Vasco.

Le siguieron otras propuestas educativas con igual propósito de promover la toma de decisiones autónomas e informadas sobre la salud, en esta ocasión dirigidas al alumnado de secundaria obligatoria y post-obligatoria. Las más celebradas de ellas, ¡Órdago! y Retomemos, también se aplican en nuestro país en estrecha colaboración con gobiernos locales, autonómicos y central, así como en diversos países de Latinoamérica.

Algunos de los citados programas han recibido premios y reconocimientos, logrado altos impactos, notable continuidad, han sido acreditados por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, y se encuentran entre las intervenciones  destacadas como buenas prácticas en prevención por el Exchange on Drug Demand Reduction Action (EDDRA), del Observatorio Europeo sobre Drogas y Toxicomanías. A ello no es ajeno el empeño que en todo momento hemos puesto, con mayor o menor acierto, en fundamentar su diseño según la evidencia nos iba desvelando, con énfasis en el modelo de influencia social y la apuesta por el desarrollo de Habilidades para la vida.

Revisar nuestro trabajo

Y todo esto, ¿A cuento de qué viene? Ah, sí, al hilo de la necesidad que sentimos de revisar lo realizado, y de hacerlo acompañados de quienes trabajan por una prevención escolar de más calidad. En esta dirección se dirige nuestra apuesta por profundizar en enfoques prometedores como el de las Habilidades para la vida; promover el diálogo de saberes mediante iniciativas como Hackeando la prevención; actualizar y ampliar el abanico de programas contrastados que ponemos a disposición de la comunidad educativa, como es el caso de Unplugged o de Boys&Girls Plus; establecer complicidades por medio de la plataforma eDucare con el sector del profesorado que utiliza el potencial pedagógico de las TICs.

Esfuerzo continuado, igualmente, por servirnos del conocimiento disponible en la materia, como el proporcionado en la publicación Guidelines and Benuchmarks for Prevention  Programming.

Desarrollada por Department of Health and Human Services. Substance Abuse and Mental Health Services Administration (SAMHSA), Center for Sustance Abuse Prevention (CSAP) y National Center for the Advancement of Prevention (NCAP), la citada publicación adquiere la forma de completa, sencilla y práctica guía para planificar y desarrollar adecuadamente programas de prevención. Varada sobre nuestro escritorio tras su traducción hace algunos años, la ponemos a disposición de quienes no la conocen, con el título de 10 pautas para el diseño y aplicación de programas eficaces de prevención del abuso de drogas, en entregas semanales desde este lugar.

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