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Barbastro 20.06.17

Un momento del trabajo grupal dinamizado en Barbastro el 27 de junio de 2017.

“El hecho de que los seres humanos se hayan puesto a pensar juntos para llevar a cabo actividades cooperativas es el origen de la cultura humana.” ¿Por qué cooperamos? | Michael Tomasello.

Prevención y comunidad

El territorio local es un escenario clave para el desarrollo de políticas efectivas respecto al abuso de drogas. En él se ponen en acción los factores de protección y de riesgo que la investigación ha ido identificando a lo largo de las pasadas décadas. Y lo que es aún más relevante, en el municipio operan todos aquellos recursos que cabe activar para la puesta en marcha de iniciativas complementarias y coherentes.

En el barrio, el pueblo, la ciudad adquieren su perfil particular las escuelas, las familias, las opciones recreativas, los lugares de trabajo, las actividades dirigidas a enriquecer la vida juvenil, las propuestas de desarrollo cultural, las fiestas… Los espacios y dinámicas de socialización que proponen, sugieren, estimulan… a la ciudadanía sea cual sea su edad.

 El municipio es, en definitiva, el lugar privilegiado para el desarrollo de planes adecuados, porque en él cobran vida todos los recursos y dispositivos con capacidad de influencia en el modo en el que las personas organizan sus vidas. Recursos que, por acción o por omisión, influirán en las decisiones que toman los vecinos y las vecinas con respecto al papel que quieren que jueguen las drogas en sus vidas.

La experiencia de Barbastro

Con esta convicción, junto con la experiencia de años en la gestión de planes locales de prevención y de otros ámbitos socioculturales, el pasado 27 de junio acudimos a la invitación del ayuntamiento de Barbastro para dinamizar una sesión de trabajo en torno al modelo comunitario de prevención. Barbastro es un municipio de la provincia de Huesca de alrededor de 17.000 habitantes. Durante ese año se encuentran inmersos en el proceso de elaboración del que será su I Plan de prevención de adicciones. Un momento óptimo para elaborar un documento bien fundamentado y realista.

La sesión tuvo como título Jornada técnica – Prevenir el abuso de drogas, un compromiso comunitario. En ella participaron alrededor de 25 personas procedentes de los más diversos ámbitos sociales (política local, educación, sanidad, juventud, movimiento asociativo…). Tras una presentación general por nuestra parte, que bautizamos como “El modelo comunitario en prevención”, dinamizamos un trabajo grupal en el que todas las personas participantes tuvieron ocasión de exponer sus diferentes perspectivas y dialogar en busca de puntos de acuerdo susceptibles de enriquecer el proceso de elaboración del Plan.

Para ello propusimos trabajar en torno a seis preguntas:

  • ¿Qué les gustaría que ocurriera a partir de mañana?
  • ¿En qué ámbitos intervenir?
  • ¿Quién debe hacerlo?
  • ¿A través de qué procedimientos y metodologías?
  • ¿Cómo organizarnos para trabajar juntos?
  • ¿Cómo evaluar lo hecho?

Tres horas de un trabajo intenso en el que, si algo quedó claro, fue la necesidad de construir propuestas que incorporen las más diversas miradas, que activen la inteligencia colectiva, si queremos que los planes tengan alguna posibilidad de éxito. Procesos de participación comunitaria en la propia elaboración del plan, que nunca puede reducirse a un acto de redacción individual, por especialista que sea quien lo asuma. Procesos de participación también en la gestión y evaluación del plan, si queremos que las diversas agencias sociales lo hagan suyo.

Acompañando dinámicas participativas

Para nuestra organización un proceso muy satisfactorio. Al igual que la dinámica en la que tuvimos ocasión de tomar parte durante 2016 para la elaboración del IV Plan municipal sobre drogas del Ayuntamiento de Portugalete, bautizado por el equipo promotor como Personas, drogas y conductas con potencial de abuso – Cartografía abierta para una estrategia local 2017-2026. Dos exponentes de un trabajo de acompañamiento en el proceso de elaboración de planes locales en el que nos proponemos profundizar.

La imagen está tomada de los materiales didácticos del programa Discover.

La imagen está tomada de los materiales didácticos del programa Discover.

“Discover” es un programa de prevención de drogodependencias y otras conductas de riesgo basado en el desarrollo de habilidades para la vida y la educación en valores. A partir de la evidencia según la cual los principales factores de riesgo para el consumo de drogas son las influencias sociales, estructura su propuesta en torno a los siguientes ejes temáticos:

  • autoestima;
  • habilidades para el manejo y la solución de problemas;
  • habilidades para las relaciones interpersonales;
  • toma de decisiones;
  • información sobre drogas y riesgos.

Población diana

El programa dirige sus propuestas al alumnado de Educación Infantil, Primaria y Secundaria con edades comprendidas entre los 5 y los 16 años. Para cada uno de los niveles educativos de esta franja de edad presenta un material didáctico específico, adaptado al momento evolutivo del alumnado. El profesorado de cada etapa es responsable de su dinamización en el aula, asumiendo un rol clave para una perspectiva normalizadora de la prevención como la que inspira nuestro trabajo.

Materiales didácticos

Las herramientas didácticas que “Discover” pone a disposición del profesorado son las siguientes:

  • Libro del alumnado: un libro atractivo, ilustrado a todo color, en cuyas páginas se abordan los cinco ejes mencionados.
  • Guía para el profesorado: incluye la filosofía del programa, las pautas para su utilización, bibliografía complementaria y una tabla para la programación del curso.
  • Sistema total de apoyo: Materiales y sugerencias prácticas para el desarrollo efectivo del programa en el aula, que incluye recursos prácticos tanto para el profesorado como para el alumnado.

Un programa contrastado

Una evaluación externa del programa realizada en Estados Unidos, su país de origen (CSAP, 2001), mostró su eficacia para:

  • Ayudar al alumnado a reconocer las presiones internas y externas que influyen en su decisión de consumir drogas.
  • Facilitar el desarrollo de competencias personales y sociales para desactivar proactivamente estas influencias.
  • Cuestionar el sesgo perceptivo de acuerdo con el cual el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas se presenta como más extendido de lo que lo está en la realidad.
  • Implicar a la familia y a la comunidad.

Por otra parte, “Discover” y La Aventura de la Vida fueron reconocidos en 2007 por la Agencia de Salud Pública de Barcelona, en su informe Revisió dels programes de promoció de la salut a l’escola adreçats à l’educació primària, como los programas preventivos mejor valorados en su comunidad.

El programa se aplica desde el curso escolar 1996-97 en centros educativos de Castilla y León, una comunidad que atiende en sus propuestas preventivas a la evidencia como criterio clave. Fruto de este compromiso es la aplicación de “Discover” cada año con más de 10.000 escolares.

Más información

En estos enlaces se presenta más información sobre el programa y sobre su aplicación en Castilla y León.

Beto - RetomemosEl verbo protagonista de este post es de los más conjugados en nuestras prácticas pedagógicas. Empieza por “E” y no es enseñar, pero con él se aprende mucho. Tampoco es “Enamorar”, pero quien lo conjuga conquista mundos y personas. Tampoco es “Emocionar”, aunque es emoción pura y sirve para lo que sirven las emociones, para hacer contacto. Si le preguntáramos a nuestro invitado cuál es su amigo favorito, probablemente nos diría que el verbo “Hablar”, un amigo con defectos y virtudes, como suele ser, porque aunque empieza con la letra muda, a veces, acaba con cualquiera, sobre todo cuando lo quiere decir todo.

Otra pista

Nuestro verbo invitado al post de esta semana es el verbo más parecido a “Amar”. Esta comparación, tan merecida, la leí hace muchos años en “La importancia de hablar mierda o los hilos invisibles del tejido social”, el título más curioso que he visto en mi vida para un libro,  escrito por Nicolás Buenaventura, editado en 1995, en Colombia, por la Cooperativa Editorial del Magisterio:

“Pienso que el verbo más parecido a amar es escuchar.  Por esa razón, si me tocara simbolizar a un amante, quizás pintaría a un hombrecillo con unas orejas descomunales, como antenas parabólicas. En verdad, el único regalo que uno le puede hacer al otro, legítimamente, es escucharlo palabra a palabra” (Les invito a leer todo el capítulo del Buen amor-págs. 53 a la 61)

A veces, no sabemos qué regalar a esos seres que tanto queremos – a nuestras niñas, niños y jóvenes- y nos “empeñamos” en gastar tiempo y dinero en todo tipo de juguetes y cachivaches. Y las llevamos puestas siempre. Para la próxima oportunidad, ya sabes, puedes regalarles –o mejor prestarles- tus OREJAS (como el título de una de nuestras historias de Retomemos).

26 de junio

Nos alegra que la UNODC haya decidido conjugar este verbo para su celebración del Día Internacional Contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas durante el 2016: “Escuchar a los niños y jóvenes es el primer paso para ayudarlos a crecer sanos y seguros”.  En el siguiente enlace accedes al video y al resto de  información de su campaña, titulada “Escuchar primero”.

No hay duda que son muchas cosas las que podemos aprender de estas personas, descubridoras de este mundo adulto que damos por hecho. Sólo es cuestión de escucharles sus preguntas, sus ideas, sus conclusiones, con calma y mucha atención. Aprenderemos juntos. Donde hay escucha es posible la conversación, que es, justamente, la propuesta de comunicación que desde Fundación EDEX proponemos para la escuela, la familia y la ciudadanía en general.

Calla un poco

Aquí hay un ejemplo de lo que sucede cuando sólo recordamos que tenemos boca. Lo ha escrito una persona que ha participado  en la 1ª. Edición de “La Aventura de la Crianza”,  nuestro curso online para madres y padres que finalizó el pasado 10 de junio.  Es pediatra y de su práctica diaria ha construido su relato:

“En cuanto entran el adulto (padre, madre o quien sea) y el niño (mi paciente) a mi consulta, lo primero que hago es preguntar: “¿Qué te pasa Juanito?” y enseguida me contestan los padres. Yo insisto mirando al niño: “¿No te encuentras bien?” Y si veo que la cosa continúa en broma, digo: “¡Estoy hablando con Juanito!” Siempre me dirijo al niño (lógicamente incluyo a los adultos en mi discurso pero el principal es el niño). Lo bueno es que más de una vez me ha pasado que los mensajes son contrapuestos y en este caso el adulto dice: “No le hagas caso, es pequeño y no se entera”. Es una lucha constante. Y claro, qué pasa con el tiempo… que llega el o la adolescente y cuando le digo: “¿Qué te pasa?”,  le dicen a su madre: “Díselo tú que yo no lo sé”.

Promueve su expresión

Y aquí otro ejemplo de lo que sucede cuando nos disponemos a hacerles nuestro mejor regalo: escucharles: Lo ha escrito una maestra que participó en la X Edición del TransCurso, otra de nuestras ofertas formativas en línea:

Me sirve tanto este curso…Esta semana invertí una hora de clase en invitar a unas niñas, que no se entendían, a conversar. Nos sentamos las 7 en el suelo. Pudieron explicar a su compañera que la quieren, pero que se sienten controladas por ella. Que no quieren perderla, pero que sus relaciones no son exclusivas con ella, que quieren poder liderar el grupo entre todas, que es una persona valiosa por si sola sin controlar los actos de los demás.

Pudieron expresarlo de forma asertiva, sin reproches, contando cómo se sentían ante su control. Paula calló mucho rato, finalmente llorando les explicó que su padre la infravalora tanto que en su casa se siente que no vale nada. Como contrapartida, quiere llamar la atención en clase y en su entorno, necesita controlar todas sus relaciones.

Sus amigas lloraron con ella. No sabían eso. En un momento determinado, empezaron a abrazarse unas con otras. 

Poder expresar sus miedos delante de mí les dio seguridad. Me hizo feliz brindarles ese espacio y ese momento para hablar sin ser menos ni ser más. A la mañana siguiente tenían los ojos hinchados, pero habían dado un primer paso para sanear sus relaciones”.

Cuerpos dotados para la escucha

Nuestra biología lo tiene tan claro que no en vano nos ha puesto DOS orejas y una SOLA boca, para escuchar el doble de lo que hablamos. Desde nuestros programas y desde nuestras ofertas formativas en Habilidades para la Vida, en Fundación EDEX seguiremos conjugando en plural y en singular al protagonista de este manojo de palabras, que era muy fácil de adivinar, tanto como decidirnos a ponerlo en juego.

Visítanos en Facebook para conocer más sobre lo que hacemos para aprender a escucharnos mejor.

Cannabis post

- Lucía tiene 14 años y el sábado recibió su primera invitación a fumar un porro que rulaba en la cuadrilla. Sintió cierto hormigueo en el estómago y aceptó.

- Alberto tiene 15 años y hace meses que fuma porros. Está convencido de que la medicina ha demostrado que las sustancias que flotan en su humo son buenas para la salud.

- Elena tiene 16 años y lleva uno fumando porros los fines de semana. Al principio sintió algún reparo, pero ahora ya no le preocupa.

- Mikel tiene 17 años y no fuma porros. Entre sus amigas y amigos no es un hábito muy extendido.

¿Qué tienen en común estos cuatro personajes apócrifos? Fundamentalmente, que se encuentran en esa edad imprecisa e inestable que es la adolescencia. De entre los muchos rasgos que la definen, la curiosidad propia de la edad les animará a explorar los distintos territorios que conforman la realidad. Por eso, se impone la necesidad de decidir, entre otros muchos asuntos, cómo se relacionan con el alcohol, con el tabaco y, en el caso que nos ocupa, con el cannabis. ¿De qué depende su decisión? De muchos y diversos elementos de entre los cuales podemos destacar dos:

  • La información de la que dispongan: para que tomen decisiones inteligentes (informadas, autónomas, responsables) es imprescindible que manejen una información adecuada sobre el cannabis. No hace falta que sean eruditos. Basta con que conozcan en esencia de qué se trata, y estén en condiciones de cuestionar algunos de los sesgos que distorsionan su saber (que si es un producto ecológico, que si cura el cáncer…) Sesgos que, como en tantos otros casos, tienen su punto de veracidad, convertido por arte y magia de la hipérbole en mero ruido.
  • Las habilidades psicosociales que manejen: el consumo de cannabis es, en buena medida, resultado de un proceso relacional que muestra toda su intensidad en la adolescencia. ¿Fuman por curiosidad? En parte. ¿Lo hacen por imitación? A veces. ¿Por inercia? Seguramente. Pero fuman, sobre todo, porque las dinámicas emocionales que se dan en sus grupos de pertenencia depositan sobre esta conducta expectativas que tienen que aprender a gestionar. Es entonces cuando habilidades como la asertividad o una adecuada inteligencia emocional, les permitirán adoptar la conducta que realmente le apetece (que en algunos casos será consumir y en otros pasar).

A alimentar y fortalecer estas dos dimensiones (información y habilidades psicosociales) orientamos el grueso de nuestro trabajo en prevención. A partir de la convicción de que, más allá del humo, lo que realmente importa en prevención son las personas y su competencia para gobernar satisfactoriamente su vida. Por eso no entendemos la prevención como sermonear, sobreactuar, intimidar… Por el contrario, la entendemos como un proceso de diálogo que permita descubrir información útil sobre las sustancias y desplegar habilidades efectivas para construir formas de vida personales y autónomas. Para fomentar este proceso en los últimos años hemos ido creando diversas propuestas:

Además de las propuestas didácticas de programas preventivos como ¡Órdago! y, más recientemente, Unplugged, que, precisamente en este campo de la prevención del abuso de cannabis, ha mostrado resultados interesantes.

Drogas saber +

El consumo de drogas es una conducta practicada por la humanidad desde tiempos  inmemoriales. Sin embargo, nunca se habían conocido consumos tan frecuentes como los actuales, ni habían sido realizados por adolescentes, en plena etapa de maduración. Ni siquiera los contextos de consumo o sus pautas tienen que ver con estas tradiciones.

Ante la variedad de drogas existentes, las constantes presiones ejercidas para su consumo y la compleja problemática que se deriva de su utilización, sólo una persona informada puede tomar decisiones responsables y autónomas. Una persona que conozca las implicaciones de los diversos consumos y, tras sopesarlas concienzudamente, decida qué hacer.

No existe una sociedad sin drogas

Hoy en día sabemos que todas las “drogas” o “sustancias psicoactivas” actúan sobre el cerebro de un modo similar, ya sean drogas ilícitas, alcohol, tabaco o psicofármacos. No se puede, sin embargo, negar que algunas de estas sustancias son más peligrosas que otras.

 También sabemos que los hábitos de consumo de drogas han cambiado profundamente, sobre todo entre los más jóvenes: banalización del consumo de los derivados del cannabis, aumento de la frecuencia de embriagueces, estabilización del consumo de tabaco en niveles elevados, descenso del consumo de heroína, consolidación del consumo de drogas de síntesis, toma de conciencia sobre los riesgos asociados a la práctica del dopaje, recurso elevado a psicofármacos, y, sobre todo, combinación de varias sustancias lícitas y/o ilícitas. Hoy sabemos, en fin, que para valorar los riesgos de una situación, los comportamientos y los contextos en los que se realiza el consumo son al menos tan determinantes como las propias sustancias.

¿Por qué es necesario informar?

Las políticas ante las drogas han sido objeto, desde hace años, de debates ideológicos apasionados. Por otra parte, la información ofrecida al público se ha basado a menudo en mensajes contradictorios e inexactos.

Esta situación ha reforzado los malentendidos, las inquietudes y los miedos, pero sobre todo el sentimiento de impotencia ante los consumidores de drogas. Ha alentado actitudes desmedidas, oscilando entre la indiferencia y el dramatismo.

También es cierto que durante mucho tiempo los conocimientos fueron escasos. Aunque desde hace algunos años disponemos de datos científicos mucho más fiables y abundantes, no siempre han sido puestos a disposición de las personas implicadas. Una situación tanto más preocupante en la medida en que los datos evolucionan con gran rapidez. Por ejemplo, la aparición regular de nuevas drogas exige una actualización permanente de la información.

¿Por qué una guía sobre drogas?

 La publicación de esta guía tiene varios objetivos. En primer lugar, trata de ofrecer la información actualmente disponible sobre las drogas y la dependencia. Para garantizar la objetividad y la fiabilidad de esta información, se basa en los estudios científicos más recientes y en la experiencia de numerosos especialistas.

A lo largo de sus 144 páginas, cuidadosamente editadas, ofrece información rigurosa en torno a epígrafes como: uso, abuso y dependencia; conocer más y mejor sobre las drogas: efectos y riesgos; las principales drogas; actuar, reaccionar, ayudar y recibir ayuda; Información y fuentes de datos; bibliografía; y glosario.

Es un objetivo ambicioso, porque sabemos hasta qué punto es difícil transmitir, de manera precisa y comprensible, conocimientos científicamente complejos. Pero deseamos que responda adecuadamente a la demanda existente de información objetiva.

Queremos igualmente que ayude a iniciar un diálogo útil entre los jóvenes y las personas que les rodean, especialmente padres y madres. En efecto, de nada sirve aconsejar a las familias que hablen con sus hijos sobre las drogas si no disponen de los argumentos y los conocimientos necesarios para ello.

A partir de este conocimiento podrán escuchar las necesidades de sus hijos, tomar conciencia de su vulnerabilidad y de la eventual gravedad de los riesgos que asumen. De esta forma estarán mejor preparados para desempeñar su papel educativo sin tener que recurrir a un especialista.

 No podemos olvidar, en cualquier caso, que la información, por buena que sea, no es suficiente por sí sola para modificar comportamientos. No existe una sociedad sin drogas; nunca ha existido. Tampoco existe una solución milagrosa a este fenómeno. Pero existen respuestas eficaces que tratan de evitar consumos peligrosos y reducir los riesgos cuando tales consumos se producen.

Sin poder responder a todo, esta guía permite a cada persona disponer de unas referencias adecuadas que le faciliten reconocer la realidad en toda su complejidad, comprenderla y actuar ante la misma de manera inteligente.

Una guía en papel y en la web

Así reza la presentación de Saber más, Arriesgar menos. Una muy interesante contribución del entonces Comité français d´éducation pour la santé et la Mission interministeriélle de lutte contre la drogue et la toxicomanie, con la participación de un comité científico. Autorizada la edición española a la FVSD, la colaboración de ésta con Fundación EDEX pone la publicación a tu disposición en el sitio web y en soporte papel, tanto en castellano como en euskera. Confiamos te sea de utilidad.

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