Educar para vivir, educar para convivir.

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Nada sabemos de piedras preciosas pero un día  escuchando a un experto en la materia nos llamó la atención cuando hablaba sobre el verdadero poder de un diamante, una esmeralda o un zafiro. A veces creemos que está en su belleza que nos hace lucirlas o presumir con ellas.  Sin embargo, su poder está en toda la información que son capaces de revelar sobre el vientre que las fabricó: el planeta tierra.

Un planeta de relaciones

Contamos esto porque finalizando el 2018 sospechábamos que teníamos, al interior de nuestra Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida, una mina llena de piedras preciosas que debíamos excavar para conocer un poco más sobre la matriz que las había hecho posible: el planeta de las relaciones humanas. La mina eran los archivos de El TransCurso, tras 18 ediciones realizadas desde 2012 y, las piedras preciosas, aquellas palabras maestras escritas en estos 7 años, por las 686 personas que han vivido este curso en línea sobre Habilidades para la Vida (HpV).

Te leo y me veo es una publicación realizada a lo largo de 2019 y que hoy les presentamos, que da cuenta del sentido que ha tenido para estas personas hacer este curso en línea en el que han podido, por un lado, revelar cuáles y cómo son las relaciones que tienen y por otro, han iniciado un proceso de transformación en algunas de ellas, con el fortalecimiento de sus Habilidades para la Vida.

Consigo mismas, con otras personas y el contexto

En términos generales, estos cambios se reflejan, especialmente, en su relación consigo mismas: las personas desean tratarse mejor, cuidarse como cuidan a las demás y no dejarse de últimas en la fila. También, en su relación con las demás personas, en donde se destaca la necesidad y el deseo de transformar la relación con la madre, con la pareja, con su jefe y con sus hijos o estudiantes adolescentes. Y por último, en la relación que como ciudadanas tienen con sus contextos aparecen transformaciones relacionadas con usar menos el coche, consumir menos, reciclar, aportar más al colectivo con trabajo voluntario, denunciando injusticias y usando la serenidad (que no conformidad) frente a los conflictos políticos, entre otras. Importa señalar que han sido mayoritariamente mujeres las que han participado en El TransCurso. Solo el 18% de sus participantes han sido hombres.

Su nombre

Se llama Te leo y me veo, memoria de un curso en línea, porque así es la pedagogía que empleamos en El TransCurso. Cada semana, durante 3 meses, las personas escriben su propio texto tras realizar un ejercicio práctico en alguna de sus relaciones, a la luz de un documento base que sirve de marco conceptual. Y no basta con escribir su propio texto; es necesario también, leer al menos un texto de otra persona participante en el curso. Y allí es cuando muchas personas suelen decir: “cuando te leo, me veo” porque se propicia un juego de espejos que permite apreciar que nuestras diferencias de edad, de gustos, de maneras de ser, de nacionalidad, profesión, orientación sexual, pensamiento político o religioso, hacen parte de ese componente que tenemos en común: nuestra humanidad, diversa por naturaleza.

5 capítulos

Te leo y me veo contiene una Introducción y cinco capítulos. El primero de ellos habla sobre el TransCurso, para comprender mejor en qué tipo de circunstancia se da el aprendizaje e incluye una presentación breve de las 10 Habilidades para la Vida para que el lector conozca a partir de qué aporte las personas construyen su saber en esta formación. En el segundo capítulo se muestran extractos de los retratos hablados que las personas han construido sobre sí mismas que son a la vez lente y espejo para quien escribe y para quien lee.  El tercer capítulo incluye una síntesis de los tipos de transformaciones que las personas deciden emprender cuando descubren qué tipo de aporte le pueden hacer las HpV a su propia vida. En el cuarto están las evidencias de lo que les ha quedado al finalizar el curso, dejando ver qué han logrado y qué les ha quedado pendiente. Y en el quinto se presenta una colección de piedras o frases preciosas que las personas fueron dejando caer a lo largo de las 12 unidades.

Memoria de un curso en línea

Los cinco capítulos de Te leo y me veo son un recorrido por el camino andado, y sirven de memoria de siete años de El TransCurso. Igualmente, son la materia prima para que otras personas construyan su propio aprendizaje. Ojalá que cuando lo leas, te veas y sea un motor que te impulse a iniciar transformaciones en tu manera de relacionarte.

Por cierto, el 25 de diciembre, cuando ya estaba cerrada la edición de Te leo y me veo, recibimos un mensaje navideño, desde Costa Rica, que habría podido ser parte de esta memoria:

“Los recuerdo con gran cariño para estas fechas. Ya se me olvidó si fue hace tres o cuatro años que llevé El TransCurso. Lo que sí recuerdo es todo el bien que generó en mi vida porque abrí mi mente y me dispuse a aprender con mucha dedicación. Lo más valioso que aprendí es escuchar, guardar silencio, hacer una pausa y estar consciente de que no puedo tener una respuesta para todo. Esta enseñanza me ha generado grandes beneficios en el diario convivir. Deseo que para el año que viene sigan haciendo TransCursos y que se les matricule mucha, muchísima gente que al igual que yo, queremos mejorar nuestras vidas cada día.”

Edición 20 y 21

Esperamos que así sea y podamos seguir haciendo más TransCursos. Si quieres que este 2020 sea el año de los cambios en tus relaciones, toma nota de las fechas de los dos cursos que realizaremos: la edición 20, iniciará el 3 de febrero y terminará el 1 de mayo.  Y la edición 21, iniciará el 21 de septiembre y terminará el 18 de diciembre. Toda la información podrás verla en este enlace.

De otra parte, pueden escuchar aquí una entrevista sobre el libro que nos ha hecho la periodista Teresa Yusca en el programa “Vivir para ver” en Radio Euskadi.

Y aquí puedes ver el facebooklive del lanzamiento que se realizó el jueves 2 de abril. Si deseas obtener el libro ve a nuestra área de publicaciones.

Espiral* dibujada por Marjorie Greenwood Arroyo, ex-alumna 2019. Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida.

No siempre es una desventaja ocupar el último lugar. Es lo que pasa con diciembre. Es un mes que se espera con ansias porque cierra etapas y porque sorprende con sus celebraciones. La que más nos gusta es la del 10, en la que se conmemora la Declaración Universal de los Derechos Humanos.  Tras una guerra, como la que finalizó en 1948, la humanidad se la inventó para garantizar lo fundamental: el derecho a existir, tal y como somos las personas: diversas.

Y nos gusta recordar esta gran “garantía” que tenemos las personas porque es la que llena de sentido el trabajo que hacemos en Fundación EDEX en torno a las 10 Habilidades para la Vida (HpV). Humanamente hablando, de nada sirve entrenarnos en creatividad, empatía o en cualquiera de estas habilidades psicosociales si con ello ponemos en riesgo la autonomía o la vida propia o ajena. Por eso, los derechos humanos y la ética del cuidado son los dos grandes pilares que sustentan nuestro trabajo.

Para qué sirven y para qué no sirven estas HpV

En un primer momento, las 10 Habilidades le sirven a un colectivo o a una persona para darse cuenta del tipo de relaciones que ha venido tejiendo a lo largo de su vida. Podrá reconocer si han sido relaciones en las que se sienten con menos o más derechos que las demás personas; si están basadas en la confianza o en el miedo; si roban o aportan energía, o si las partes pueden ser auténticas o si fingen ser lo que no son.

Luego de reconocer el estado de sus vínculos, tanto en calidad como en cantidad, las Habilidades para la Vida permiten diseñar y poner en marcha un proceso, a la medida, no estandarizado, con el que es posible, gradualmente, transformar las relaciones que se quiera: consigo mismas, con otras personas o colectivos y con el contexto. Y el resaltado está cargado de sentido. Sabemos que podremos tener algunos resultados si en verdad nos importa tener una relación de igual a igual con alguien. Sin esa voluntad no habrá avances porque no siempre será fácil. Lo cierto es que el camino para lograrlo será muy enriquecedor.

El fortalecimiento de la autonomía

En las diferentes formaciones, tanto presenciales como en línea, que realizamos en la Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida, algunas personas esperan que estas 10 destrezas les ayuden a transformar a otras personas, por ejemplo a su pareja, a su jefe, a su hijo adolescente o a sus estudiantes “desobedientes”.  Y más temprano que tarde descubren que “solo” sirven para cambiar la relación que tienen con estas personas. Y decimos solo, entre comillas, porque no es poca cosa. Cuando nos empeñamos en transformar la relación “con” y no a la persona o colectivo, corremos el lindo riesgo de influirles; así serán ellas mismas quienes decidan emprender sus propias transformaciones. En cambio, cuando el empeño lo ponemos en cambiar al otro, estamos echando por la borda la razón de ser de estas habilidades para la “vida”, que no es otra que el fortalecimiento de la autonomía, de la propia capacidad para decidir.

Matrículas abiertas

Si en este momento deseas iniciar un proceso de entrenamiento para transformar las relaciones que tienes contigo, con otras personas (conocidas o no, cercanas o lejanas) o con el contexto (en tu rol ciudadano), de manera que “garanticen” tu particular forma de ser y la de las demás, puedes matricularte en alguno de los tres cursos en línea que aquí presentamos. En los respectivos enlaces encontrarás las fechas de inicio, los contenidos, la duración, el precio de la matrícula y demás características de estos cursos. Si deseas tener información sobre formaciones presenciales, puedes escribir a edex@edex.es

Esperamos que este 2020 que está por comenzar, sea una buena oportunidad para abonar viejas relaciones o sembrar nuevas.

A nombre de todo el equipo de Fundación EDEX, felices fiestas.

*La espiral es la imagen de nuestra Escuela porque nos recuerda el giro sobre nuestro propio eje y la aproximación permanente hacia las demás personas.

Por estos días más de una persona prepara su equipaje para ir a visitar a sus familiares y amigos y compartir las celebraciones navideñas y de año nuevo. En EDEX no nos quedamos atrás. Hemos preparado nuestra propia maleta en torno al tema que le da sentido a nuestras acciones como organización: el de las Habilidades para la Vida.   En ella hemos puesto 5 elementos que simbolizan lo que hemos aprendido este año y los retos que nos quedan para el siguiente:

  1. Un burro: está muy presente en estos días y, además, nos sirve para no olvidar que antes de pretender que “él” o “ella” se entrenen en Habilidades para la Vida, es más efectivo o coherente, que primero las aprenda “yo”, es decir, que vaya el burro por delante.
  2. Una linterna: Esta no es una linterna cualquiera. La luz que proyecta se produce de la transformación de la energía mecánica en energía eléctrica, a partir de la activación de la dínamo. Algo parecido sucede cuando una persona emprende su entrenamiento en Habilidades para la Vida: la luz propia se transforma en luz para otras personas que se tienen cerca. Un elemento, también muy presente en esta época de alumbrados y colores.
  3. Un lara-larelo: este es un tercer elemento lleno de juego y, al mismo tiempo, de dificultad. Lo aprendimos de Luis Pescetti. Juégalo con él y el combo de niñas y niños que le acompañan, y descubre que al principio no es fácil, pero que tras ponerlo en práctica varias veces, sobre todo, observándose frente al espejo, se le irá cogiendo el tiro. Así es el aprendizaje de las Habilidades para la Vida: no podemos pretender aprenderlas de la noche a la mañana. Como todo entrenamiento, es gradual y sólo con la práctica se avanza (no basta saber sobre ellas, es imprescindible saber-hacer).
  4. Una olla: ¿qué se lleva primero al fuego a la hora de preparar un cocido? ¿los garbanzos o la verdura? Algo similar sucede con nuestro tema: aunque éstos y otros alimentos van a parar a la misma olla, es conveniente revisar cuáles habilidades tenemos más o menos crudas, para iniciar por aquellas que requieran más entrenamiento, sin dejar por fuera ninguna para que adquiera ese sabor particular.
  5. Un rollo: puede que todo vaya de maravillas a la hora de entrenar a otras personas o de entrenarnos en Habilidades para la Vida. Pero, como dice nuestro queridísimo amigo y maestro, Miguel Costa Cabanillas, “siempre vamos a meter la pata”, como cuando estamos aprendiendo un idioma. En México dirán ‘siempre la vamos a ‘”regar”; en España a “liar” y en Colombia (estoy segura que en muchas otras partes también): “a cagar” (como lo recuerda el caganer catalán). Gracias a esos “errores”, vamos a seguir aprendiendo. Nunca sobrará este quinto elemento en la maleta.

Con la maleta hecha, EDEX está preparada para continuar su viaje, durante el 2015, por el país de las Habilidades para la Vida, que no es otro que el país de las relaciones humanas, justas, gratas, saludables, ciudadanas. Les deseamos unas fiestas en paz y llenas de mucho amor, suficiente para que queden reservas para los nuevos 365 días que tenemos por delante.

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