“¿Qué prefieres? ¿Alegrías, placeres o ser feliz?” Con esta pregunta inició su conferencia Rafael Bisquerra Alzina, psicólogo y pedagogo experto en inteligencia emocional, cuando le invitamos a nuestra Escuela como ponente en Con otros ojos – Universidad, curso online sobre habilidades para la vida, realizado entre febrero y abril de 2026.
Placeres y alegrías
Comer el helado favorito, darse un baño caliente, ver una película entretenida, son ejemplos de situaciones placenteras que consumimos y que disfrutamos hasta que derriten: “todo esto tiene que ver con el bienestar hedónico, bienvenido sea. Es el bienestar proporcionado por los sentidos”. Como aclara Bisquerra, “algunos de ellos pueden crear dopamina y por tanto dependencia”
Felicidad
Elegir asuntos que satisfacen a más largo plazo como la profesión, la pareja o definir un proyecto social al que queremos dedicarnos, son ejemplos de situaciones que construimos y que nos pueden producir felicidad, o bienestar eudeimónico, “que depende en general de factores internos, genera serotonina y no produce dependencia. Es curioso cómo la confusión entre alegrías y placeres y felicidad es muy habitual y nos puede llevar a toma de decisiones erróneas”.
Para diferenciarlas ayuda la etimología
En algunos casos, ir a la raíz del lenguaje, como propone hacer Bisquerra con las palabras que se utilizan en inglés (happiness), francés (bonheur) y alemán (gluchkeit) para nombrar la felicidad, nos ayuda a comprender por qué la confundimos con alegrías y placeres: las tres refieren etimológicamente a una consecuencia del azar o de la casualidad. En cambio, la palabra felicidad, utilizada en castellano, proviene del latín felix que significa fértil, fecundo, que florece. Por eso, anota Bisquerra, “actualmente, hay una crítica a lo que es la happycracia. Dentro del amplio paraguas del bienestar hemos de distinguir entre placer y alegría y lo que es felicidad. Algunos placeres, como el consumo de drogas, a la larga son incompatibles con la felicidad. A veces hay que decidir si lo que queremos es experimentar placeres o alegrías o construir nuestro bienestar compartido como resultado de un trabajo interior”.
Educación emocional
El propósito central del encuentro virtual con Bisquerra fue explorar cómo las emociones influyen a la hora de decidir entre alegrías, placeres o la felicidad. Él explica cómo toda decisión tiene un gran componente emocional, incluso cuando creemos que decidimos racionalmente. Las evidencias demuestran que aprender a tener esta consciencia y permitir que razón y emoción jueguen juntas en la misma cancha nos ayuda a considerar previamente cómo nos sentiremos con las consecuencias futuras y a minimizar riesgos (violencias, estrés, depresión, ansiedad, consumos…). Para explorar más sobre este planteamiento y las diferencias entre placer, alegría y felicidad, puedes consultar este texto suyo.
El manejo de las emociones, la toma de decisiones, el pensamiento crítico, la empatía y todas las demás habilidades para la vida que promovemos en los programas y cursos de formación que desarrollamos en Fundación EDEX, son destrezas psicosociales que nos ayudan en la construcción del ser humano y de la sociedad que queremos ser: “no sabía qué conexión real había entre felicidad, decisiones y emociones. La verdadera felicidad es una acción intencionada” (Testimonio participante en el curso online Con otros ojos, universidad)
Las personas llegan con dudas, pesimistas, cansadas y sin ganas. Se van, después de seis semanas, “re-entusiasmadas”, con herramientas y con posibilidades de construir con sus estudiantes, consigo mismas y con sus entornos “espacios educativos más seguros y humanos” en los cuales “poner más atención al bienestar emocional” y a la salud mental de niñas, niños y adolescentes.
Este ha sido el relato más frecuente de las cuatro ediciones del curso CON OTROS OJOS – Primaria y CON OTROS OJOS Secundaria, que entre septiembre de 2025 y abril de 2026 hemos desarrollado en colaboración con la Generalitat Valenciana y el apoyo de sus Consellerias de Sanidad y Educación, Cultura y Universidades. En efecto, de la mano del CEFIRE, hemos certificado a 252 personas docentes en el marco de la iniciativa para promover el bienestar emocional y prevenir las adicciones de niñas y niños de 6 a 16 años en su paso por la escuela. Dicha actuación es parte del Plan Valenciano de Salud Mental y Adicciones 2024-2027, en cuyo seno Fundación EDEX asume la responsabilidad de dotar a cada docente y estudiante de la Comunitat Valenciana de los recursos correspondientes a los 4 programas seleccionados para tal fin.
Hay algo que no se puede olvidar
En estos cursos, los equipos docentes exploran sus habilidades para la vida (HpV) con la misma pedagogía que les proponemos trabajar en el aula entre niñas, niños y adolescentes: con preguntas, relatos y experimentos cotidianos, creando espacios seguros para la conversación, poniendo toques de encanto que animen la participación, tejiendo con paciencia la confianza necesaria para la expresión y la escucha. Esta manera de formar en HpV se basa en recordar que solo es posible construir bienestar emocional en las escuelas incluyendo el bienestar emocional del profesorado:
“Me ha sorprendido gratamente que no fuera la típica formación dedicada a presentar unos contenidos teóricos. Ha sido una formación que realmente me ha removido por dentro y por fuera. Ha cambiado mi mirada hacia la educación, los docentes, los adolescentes, las familias y la sociedad en general”.
“A pesar de mi escepticismo inicial, he podido aprender, tanto de forma teórica como práctica, la relevancia de las competencias sociales que las habilidades para la vida nos van a poder aportar en nuestro desempeño laboral, pero también personal”.
Una de las docentes que participó en CON OTROS OJOS nos cuenta aquí cómo vivió y qué aprendió en esta formación. Sus palabras permiten comprender por qué el bienestar emocional es posible si implica directamente a sus protagonistas: niñas, niños, adolescentes, docentes y familias.
De la persona al docente
Partiendo de sus propias reflexiones, el profesorado que llega al curso va identificando, expresando y gestionando su carga de estrés que se ve reflejada en agotamiento, cansancio y desmotivación, la cual han venido normalizando y dejando pasar, como pan de cada día: “compartir con todo el grupo la carga de trabajo y burocracia que llevamos encima, me ha hecho sentir más libre y ligera para retomar la vida y la profesión. Me estoy reencontrando como persona dejándome tiempo y espacio para mí misma. Y de cara al alumnado he estado menos pendiente de resultados. Todo esto me ha hecho recordar por qué quise hacer la profesión de enseñar. Gracias por despertar de nuevo mi curiosidad y esta parte humana de la educación”.
La formación busca que, desde la vivencia, no solo desde los contenidos, descubran que la confianza, el trabajo grupal y las emociones son ingredientes que facilitan el aprendizaje. Así, en colectivo, poco a poco se van apoderando de conocimientos, herramientas y motivaciones que los llevan a iniciar “cambios leves que desatan cambios profundos”, a su medida, desde pausar, priorizar, no reaccionar impulsivamente, preguntar, escuchar, descansar y ver con otros ojos situaciones que creían de solo dos caras, descubriendo matices y más posibilidades. Todo ello de la mano de la empatía, del autoconocimiento, la expresión, la escucha y del pensamiento crítico y creativo: “las propuestas de esta formación no se centran solo en el alumnado, hacen hincapié en la importancia de que el profesorado disponga de esas habilidades para poder protagonizarlas con sus alumnos”.
Del docente al estudiante
Además de aprender estas destrezas psicosociales en sus propias vidas, los cursos incluyen la exploración de los recursos que contienen los programas educativos que los docentes aplican en cada ciclo: en primaria, Cuentos para conversar y La aventura de la vida; en secundaria, Unplugged y Habilidades para la vida – Adolescencia: “estos programas no buscan dar lecciones, sino crear espacios seguros en el aula donde el alumnado pueda expresarse, reflexionar y cuestionar sus creencias, con el profesorado como guía y acompañante”. “No se basan en sermones, sino en aprender a conversar”. “Es un programa que ‘no huele a medicina’ pero cura”. Lo mejor es que humaniza el aula. Te permite conocer a tus alumnos más allá de las notas de mates o lengua”. “Para mí el mayor acierto es la propuesta que nos hace a no juzgar (“esto está mal”) sino que nos invita permanentemente a preguntar (“¿cómo te sientes tú?”). Eso permite que el debate en el aula sea real, no una suma de respuestas de manual para darle gusto al profe”.
Tras realizar pruebas en el aula, se van identificando miedos, aciertos y retos propios que pueden contrastarse y complementarse con los del resto de colegas. Así van fortaleciendo su experiencia, descubriendo que no se trata de más carga académica sino de un conjunto de recursos para enriquecer su labor docente:
“Descubro que educar en habilidades para la vida no es un añadido al currículo sino un pilar esencial. Cuando el aula se convierte en un espacio donde se aprende a escucharse, a discrepar con respeto y a comprender las propias emociones, no solo estamos enseñando contenidos, estamos formando personas”. “No se espera que todo salga perfecto en la primera implementación; lo relevante es observar, ajustar y seguir. Esa actitud de ensayo reflexivo me parece una de las claves más valiosas que extraigo de todo el recorrido hecho en esta formación”. “En el aula estamos aprendiendo, no solo enseñando”. “La verdad es que esta formación me ha abierto bastante la mente para hacer cosas con mi alumnado de secundaria”. “Me ha gustado mucho que no se busca que cambien los estudiantes a partir de una charla sobre drogas, sino que gradualmente, entre todos, vamos adquiriendo herramientas, destrezas para afrontar desafíos como ése y otros”. “Descubrí que confiar más en ellos genera autonomía y participación auténtica”. “Estas herramientas me hacen sentir más capaz y confiado para enfrentar nuevos retos, aunque sé que no siempre es fácil”.
Del aula a las familias
Cuentos, álbumes de cromos, dibujos animados, guías, son algunos de los recursos con los que se busca que las familias también sean parte de la enseñanza – aprendizaje del bienestar emocional, no para que repliquen lo hecho en la escuela sino para que se complemente: trabajos distintos, objetivos similares. En CON OTROS OJOS se da espacio también para experimentar cómo vincular a las familias usando los distintos recursos:
“Muchas familias pensaban que “ya escuchaban”. “Solo cambiando el tono y dejando más espacio para que los hijos e hijas se expresaran, la conversación fue más profunda de lo que esperaban”. “Ese pequeño cambio ha sido suficiente para que sus adolescentes se sintieran más próximos a sus padres, al menos que no reaccionaran de forma “agresiva” y se abrieran un poco más”. “Esta práctica me recordó que no buscamos familias perfectas, sino espacios de diálogo auténtico y progresivo. “Acompañar a las familias también implica, escucharlas a ellas”.
Con un plan maestro
Al terminar el curso, además de lo aprendido, cada persona se lleva su propio plan diseñado acorde a sus posibilidades y necesidades. Se trata de un plan maestro porque es el propio, que ha surgido de la experiencia vivida en el curso, de la lectura creativa y crítica del contexto, de sus propias necesidades, del análisis de los programas, de la inspiración recogida entre colegas, con fechas que dejan abiertos los espacios en las agendas y con actividades a desarrollar en cada encuentro. Tienen la suficiente flexibilidad para adaptarse y la suficiente fortaleza para sostenerse:
“Hice mi plan buscando que chicas y chicos participen activamente, se expresen con libertad, escuchen a sus compañeros y aprendan a dialogar de forma constructiva”. El objetivo es buscar un mejor clima dentro del aula”. “Como docente, a veces sentimos que debemos tener todo perfectamente planificado, pero con este proceso hemos recordado que educar también implica adaptarse, probar, equivocarse y volver a intentar”. “No buscamos explicarlo ni saberlo todo sino habilidades y maneras de enriquecer la comprensión propia y ajena a través de la conversación”.
Sin juicio y con otros ojos
Finalmente, llega el momento de la despedida, y las evaluaciones se inundan de una sincera gratitud. Los participantes en los cursos de formación se marchan reconociendo que no se llevan un manual de instrucciones, sino una invitación al autodescubrimiento y una caja de herramientas flexible para la vida dentro y fuera del aula:
“Tengo la esperanza de que ahora mis alumnos se vayan a casa con ganas de volver al día siguiente”. “Me ha gustado tener microtareas que realizar durante el curso: foros, experimentos, reflexiones, etc. Todo esto me ha permitido mantenerme conectado y compartir con otros compañeros”. “He podido evolucionar desde una perspectiva del aprendizaje más tradicional, a un aprendizaje mucho más emocional, gracias a las habilidades que hemos trabajado durante todo el curso”. “Me ha hecho reconectar con esa vocación de lo que considero educación, que es dejar salir, hacer aflorar toda la riqueza que cada niño, niña y persona tiene dentro de sí”.
No hay mejor relación que la que se transforma, tal y como lo hacen sus partes. No están escritas en piedra, están vivas, palpitan, escuchan, proponen y les ayuda a crecer, enriqueciendo el espacio de encuentro. Eso fue lo que descubrimos al realizar, hace pocos días, una revisión de lo que ha sido la colaboración del equipo de Fundación EDEX con distintas universidades de Iberoamérica. A lo largo de 30 años nos han cambiado los intereses, hemos encontrado nuevos temas y enfoques, así como formas de colaboración y espacios de encuentro. Acá, cinco matices clave de las transformaciones de esta relación:
Esta relación ha ido abriendo el abanico de temas con el paso del tiempo. El primer asunto que nos aproximó fue la prevención de las drogodependencias en los años 90, cuando asumimos módulos sobre prevención en distintos estudios de Master desarrollados en la Universidad de Sevilla, en la del Salvador (Buenos Aires) y en un curso de la Universitat des Iles Balears. No era casual, las universidades tenían cada vez más claro que necesitaban preparar profesionales capaces de abordar con rigor el desafío de la prevención. La experiencia de EDEX en la creación de programas educativos y desarrollo de proyectos en España y América latina resultó ser un aporte significativo.
Si damos un salto y buscamos en los años recientes, en marzo de este 2026 recibimos el encargo de diseñar y conducir el módulo de habilidades para la vida de la Especialización en Educación Sexual Integral promovida por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), sede Argentina. Encargo similar recibimos desde hace varios años en la Especialización de Promoción de la Salud y Salud Comunitaria, título propio de la Universidad del País Vasco en el cual se abordan las HpV como destrezas para la promoción de la salud. También en América latina, en el 2024, la Red Mexicana de Universidades Promotoras de la Salud creó el Diplomado “Promoción de la Salud y Bienestar: un Compromiso de Comunidad”, en el cual las HpV tienen espacio propio para explorar sus relaciones con la Promoción de la salud.
Los casos descritos reflejan el paso que dimos al lograr sumar al trabajo de prevención de drogodependencias, el de la enseñanza y aprendizaje de las habilidades para la vida como herramientas de promoción de la salud. Un cambio que se gestó gradualmente desde la primera década de este siglo cuando fuimos invitados a trabajar en los Institutos de drogodependencias de la Universidad Miguel Hernández, en Alicante; de la Universidad de Deusto, en Bilbao y con la Escuela Andaluza de Salud Pública, con quien además hemos mantenido colaboración constante en cursos y diplomados en el marco amplio de la salud mental.
Especial mención merece el acuerdo que mantenemos desde el 2015 con la Cátedra de promoción de la salud de la Universitat de Girona, en el marco del cual, entre otras actividades conjuntas, co-certificamos El TransCurso, espacio en línea para aprender sobre habilidades para la vida.
La opción de incluir la formación en HpV en los currículos de las distintas licenciaturas se empezó a gestar desde el 2010, cuando formamos y acompañamos a un equipo docente de la Universidad Autónoma de Yucatán, UADY, en la creación, implementación y evaluación de un proceso de formación en habilidades para la vida dirigido a sus estudiantes de psicología. En el 2019, en sendos convenios con la Universidad de Costa Rica, UCR, y la Red Costarricense de Universidades Promotoras de la Salud, REDCUPS, formamos a equipos docentes y administrativos en el proceso de inserción de las HpV en currículos y espacios de convivencia de sus instituciones. En el 2024 en Perú, acompañamos un proceso similar al interior de la Pontificia Universidad Católica de Perú, PUCP.
En enero de este 2026 nos unimos a un proyecto interuniversitario liderado por la Universidad de Girona, con el objetivo de promover la salud mental y el bienestar en la comunidad universitaria. En él se propuso el diseño, la implementación y la evaluación de una formación en línea basada en Habilidades para la Vida (HpV) dirigida a jóvenes universitarios de primer curso (18-25 años) de las 4 cuatro universidades públicas catalanas.
La formación estuvo a cargo de nuestra Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida bajo el nombre de Con Otros Ojos Universidad. El proceso sigue en marcha, a la espera del paso de algunos meses para aplicar el post test. Antes de esta experiencia ya habíamos trabajado en alianza con 5 universidades de 4 países distintos, buscando evaluar el sentido de las HpV en estudiantes de primeros años de universidad.
Esta forma de colaborar muestra dos matices interesantes: por un lado, suman la capacidad investigativa de las universidades con la experiencia de formación de Fundación EDEX, dando la oportunidad de ir creando evidencias confiables sobre lo que aportan las habilidades para la vida a una persona de primer año de universidad. Por otro lado, aborda las HpV como destrezas con sentido al interior de las universidades, como elemento decisivo en la formación que ofrecen a su estudiantado. No es sólo una herramienta para “otros”, es también para “nosotros” como comunidad universitaria.
En Colombia, de la mano del Instituto PROINAPSA de la Universidad Industrial de Santander, logramos crear y sostener otra forma de colaboración que, si bien no se ha replicado, sigue siendo una referencia significativa para el futuro. Hablamos del diseño e implementación de proyectos con enfoque de HpV que incluyeron formación y acompañamiento a equipos docentes, entrega de materiales educativos e investigación sobre el proceso y los resultados.
Entre 2006 y 2014 fueron varios los proyectos que llegaron a escuelas primarias y secundarias, en los ámbitos rurales y urbanos, juntando las capacidades de cada parte y logrando que la anhelada proyección universitaria a la comunidad encontrara una manera de hacerse realidad. Lo realizado en Engativá, durante 4 años, es buen ejemplo de ello.
En mayo de 2022 fuimos invitados por la Red Iberoamericana de Universidades Promotoras de la Salud, RIUPS, a crear y dinamizar la Comisión de habilidades para la vida de dicha red, como un lugar de encuentro, aprendizaje e intercambio de experiencias universitarias sobre el tema. La invitación se respaldaba en las constantes participaciones en Congresos de universidades que eran parte de RIUPS. Lo asumimos con el entusiasmo que produce juntar y aprender, y en un período de 2 años se logró consolidar una comisión en la que tienen presencia e interés más de 80 universidades.
Hace apenas dos semanas, y en el marco de los trabajos de dicha comisión, ahora coordinada desde la UNAM FES Zaragoza, el curso “Miradas latinoamericanas de las habilidades para la vida” nos ofreció la ocasión de compartir distintas experiencias en las que hemos participado, animando el intercambio como oportunidad de aprendizaje.
Motivos que se fortalecen con el tiempo
Cuando se explora la historia de las primeras universidades suelen identificarse dos corrientes: aquellas creadas para aprender (con protagonismo del estudiantado), y aquellas creadas para enseñar (con protagonismo de docentes). Las dos corrientes señalan con precisión los motivos que nos animan a fortalecer y diversificar nuestra relación con las universidades. Nos acercamos a ellas para aprender de su trabajo académico e investigativo. Nos invitan a acercarnos por la experiencia en formación y la posibilidad de desarrollar proyectos de fortalecimiento de las HpV en poblaciones específicas. Saberes que suman, preparados con sabores distintos, que dan cuenta de una cercanía que hoy celebramos al volver la vista atrás y saber que es una relación cada día más frecuente y variada. Nada de esto sería posible sin el aporte de cada una de las personas del equipo docente de nuestra escuela, profesionales de distintos campos y países que tejen éstas y otras alianzas que crecen y se transforman.
En la tercera semana de febrero iniciará el curso Con Otros Ojos Universidad, una formación en línea que durante 6 semanas explora el uso cotidiano de las habilidades para la vida (OMS, 1993). Esta iniciativa forma parte de un proyecto inter-universitario liderado por la Universidad de Girona, con la participación de la Universidad de Barcelona, la Universidad de Lleida y la Universidad Rovira i Virgili con el objetivo de promover la salud mental y el bienestar en la comunidad universitaria, en colaboración con el Departamento de Investigación y Universidades de la Generalitat de Cataluña.
El proyecto propone el diseño, la implementación y la evaluación de una formación en línea basada en Habilidades para la Vida (HpV), dirigida a jóvenes universitarios de primer curso (18-25 años) de las 4 cuatro universidades catalanas mencionadas. Las HpV son competencias psicosociales que fortalecen la capacidad para vivir de manera más saludable y satisfactoria, intervenir sobre los determinantes de la salud y el bienestar, y participar en la construcción de sociedades más justas. Ellas son: Autoconocimiento, Empatía, Comunicación asertiva, Toma de decisiones, Manejo de relaciones interpersonales, Pensamiento creativo, Pensamiento crítico, Manejo de tensiones y estrés, manejo de emociones y sentimientos y manejo de problemas y conflictos. La Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida, iniciativa de Fundación EDEX, ha sido encargada de desarrollar el curso.
Invertir en las personas y en sus capacidades
El proyecto se alinea con las recomendaciones del Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña de integrar la promoción de la salud en el currículo universitario, y representa una inversión en el capital humano y social del país. La hipótesis plantea que la participación en esta formación en línea contribuirá a mejorar el bienestar emocional del estudiantado universitario de Cataluña. Se pretende transformar la comunidad universitaria en un entorno que genere salud y bienestar de manera sostenible, consolidando la salud mental comunitaria desde una perspectiva salutogénica.
Enfocada en estudiantes de primer año
Más allá del conocimiento al que van a acceder, las 800 personas estudiantes de primer año de dichas universidades tendrán la oportunidad de experimentar el sentido de estas destrezas en situaciones de su vida cotidiana, contarán con espacios de interacción en donde en forma práctica y vivencial aumentarán su destreza para expresarse, escuchar y conversar en forma crítica y creativa. De esta manera, probando, reflexionando y conversando, se irá madurando un saber-hacer propio sobre las habilidades para la vida, a la medida de cada persona y de los desafíos propios del ingreso a la universidad.
Aprovechar el momento
El ingreso de chicos y chicas a la universidad es vivido como un momento anhelado: en medio de un ambiente en el que disponen de autonomía y en el que desean aprender a cultivar sus talentos y capacidades, se encuentran también con el desafío de aprender a convivir y cooperar con personas que vienen de mundos, experiencias y costumbres diferentes. Aprender a hacer nuevas amistades, a estudiar y trabajar en grupo, a decir sí o no a distintos grupos de amistades, a organizar sus tiempos en forma autónoma y responsable, a entender las emociones que les embargan, son algunos de los muchos desafíos “emocionantes” con que se encuentran.
Eso que suena interesante para algunas personas, se traduce para otras en ansiedad, depresión o estrés, como lo señala el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2022 al abordar la salud mental como elemento fundamental del bienestar general. No basta con la escuela de la vida para abordar estos desafíos; se necesita tener la oportunidad y el espacio para frenar el ritmo de la vida cotidiana, reflexionar sobre lo que se es y lo que se quiere, ser capaz de expresarse tal cual se es y de escuchar a las otras personas, para hacer posible una convivencia sana.
Una apuesta por un enfoque sólido, contrastado y con evidencias
La educación en HpV constituye una estrategia eficaz para prevenir problemas de salud mental y proporcionar a la juventud herramientas para gestionar los desafíos académicos y personales. Asimismo, se relaciona directamente con el rendimiento académico y el éxito profesional, dado que la autogestión emocional, la resiliencia y las competencias interpersonales son elementos clave. La promoción de estas habilidades en el entorno universitario no solo beneficia en el plano individual, sino que también genera un impacto positivo en la sociedad, favoreciendo una convivencia más armoniosa y contribuyendo a la construcción de una sociedad más resiliente y cohesionada.
Una iniciativa que ha ido madurando
Después de dos décadas de desarrollo de la Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida, en 2020 realizamos la primera edición del curso en línea Con Otros Ojos en la cual, sin preverlo, tuvimos presencia de estudiantes universitarios. Los testimonios obtenidos llamaron nuestra atención por el valor que otorgaban a la formación y el sentido que le encontraban a las HpV en su paso por la universidad. Ese fue el punto de partida y raíz del curso que ahora estrenamos, Con Otros Ojos Universidad.
Motivados por estos resultados que se fueron repitiendo en las ediciones posteriores, Fundación EDEX compartió la iniciativa con 5 universidades de 4 países: la Universidad de Girona, la Universidad de Costa Rica, la Universidad Autónoma de Yucatán, la Universidad Industrial de Santander y la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, e invitó a la Dra. Amanda J. Bravo a que realizara una evaluación de una edición exclusiva para jóvenes estudiantes de primer año (18-23 años) de dichas universidades, cuyos resultados se publicaron y se encuentran disponibles en la web.
Comisión de HpV de la Red Iberoamericana de Universidades Promotoras de la salud RIUPS
En forma simultánea, en el año 2022 Fundación EDEX firmó un convenio de colaboración con la Red Iberoamericana de Universidad promotoras de la salud RIUPS, que derivó en el encargo de crear y fortalecer la Comisión de Habilidades para la Vida de la red, que en poco tiempo puso en evidencia que es un campo de trabajo e investigación en el que se ha acumulado mucha experiencia. También allí, con el permanente apoyo de la Universidad de Girona, logramos consolidar un espacio de encuentro e intercambio de experiencias e investigaciones que fueron mostrando las posibilidades que los proyectos de habilidades para la vida tienen en los currículos y en los programas de desarrollo de las universidades.
Lo conocimos en Tenerife, en Canarias, subido en un escenario, abriendo el II Seminario Internacional de Habilidades para la Vida, con la sala llena y con la plena atención de la gente por sus relatos, por su alegría contagiosa por la vida y su deseo de enseñar a ser personas críticas y creativas. Fue amistad a primera vista. Nos seguimos encontrando en libros, talleres, bares y restaurantes. Compartimos una ventresca, dos cafés, unos pimientos y la vida misma.
Al saber de su muerte el 6 de enero hemos sentido el dolor por no tener en el horizonte la posibilidad de volver a verle para conversar, sonreír y pensar juntos. Se nos fue el amigo, nos deja sus recuerdos, su cariño y los aprendizajes que cuidamos como tesoros.Con Miguel compartimos desde 2007 hasta 2016 en diferentes seminarios y cursos organizados por Fundación EDEX en torno a las Habilidades para la Vida. Nos reconforta darnos cuenta de que hoy nuestras propuestas y proyectos contienen su legado. Escarbando las grabaciones de sus intervenciones en nuestros cursos, hemos extraído sólo 4 (son muchos más) grandes aprendizajes clave que hoy compartimos, para que la vida tenga su eco:
La autodeterminación
Una de las cuatro preguntas que más hacían a Miguel cuando le invitábamos a cerrar los tres meses de formación en El TransCurso era cómo ayudar a quien no quiere dejarse ayudar. Y su respuesta, que se puede escuchar en el enlace anterior, ponía siempre por delante la autodeterminación: “permitir que la persona tome la decisión” y agregaba: “la peor manera de cambiar es presionar a alguien hacia el cambio“.
Rediseñar el contexto
“Ahora que termina esta formación, ¿qué podemos hacer para seguir aprendiendo Habilidades para la Vida?” Esta era la segunda pregunta más repetida a la que respondía con sus infaltables metáforas. Esta vez utilizó la que compara el aprendizaje de un idioma con el aprendizaje de las habilidades sociales rescatando así la necesidad de rediseñar el contexto tejiendo alianzas y practicando una y otra vez sin dejar de fortalecer las musculaturas emocional, social y cognitiva.
La validación
La tercera pregunta más presente, giraba alrededor de la validación y su no obligatoriedad: “Cuando la otra persona no empatiza, ¿cómo empatizar con ella?”. En estas situaciones difíciles siempre nos recordaba hacernos la pregunta imprescindible: “¿esa persona te interesa, te importa?”.
Y la cacería de resplandores
La última, más que una pregunta, era una solicitud constante que los grupos hacían a Miguel: “dame un ejemplo de validación y de interdependencia”. Él, lector empedernido, echaba mano de la literatura y de los cuentos como lo hizo esas veces con las Memorias de Adriano, recordándonos que “hasta los hombres más opacos tienen sus resplandores“. Desde entonces, siempre que iniciamos un nuevo espacio de formación en habilidades para la vida, nos viene a la mente y al corazón las palabras de nuestro amigo y compañero, Miguel Costa y salimos a cazar resplandores. Vaya costumbre esa de morir que tenemos las personas.
Gracias, Miguel. Desde la Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida enviamos a tus amistades y a tu familia un abrazo fraterno. Un día, ya partiremos nosotros también. Mientras tanto, intentaremos seguir aprovechando la vida para vivirla en paz y con muchas destrezas psicosociales para salir con más aprendizajes de los retos que este 2026 y los años por venir, nos propongan.

La Doctora Sofia Leticia Morales Garza, Secretaria de Educación de Nuevo León, junto a Gabriela Evers, directora del Colegio de Pedagogos de Querétaro y en compañía del equipo de formación de Fundación EDEX. Marzo de 2024 en el marco de un encuentro de aliadas en Monterrey, Nuevo León
El 2024 tuvo para el equipo docente de nuestra Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida, una audiencia privilegiada: docentes de primarias y secundarias de Nuevo León, México. Mediante distintos acuerdos con la Secretaría de Educación del Gobierno de dicho Estado, y en el marco de nuestra alianza con el Colegio de Pedagogos de Querétaro, desarrollamos un total de 30 cursos presenciales y 23 ediciones de cursos en línea para 1798 docentes que terminaron satisfactoriamente. Todos tuvieron acceso a dos de nuestros programas según trabajaran en primarias o secundarias: “La Aventura de la Vida” y “Habilidades para la Vida y Adolescencia”.
El proceso formativo incluyó talleres presenciales, encuentros en zoom, intercambios presenciales y en línea para compartir experiencias, cursos en línea, materiales impresos y en línea, interacción entre docentes y muchas posibilidades de experimentar en la vida personal y profesional, qué sentido pueden tener las Habilidades para la Vida y cómo se puede implementar su aprendizaje en el aula.
Al final de las distintas formaciones, cada una de las 1798 personas docentes que las concluyeron construyó su propio plan de trabajo proyectado a 4 y 6 meses. Esto significa que cerca de 65 mil niñas, niños y adolescentes están encontrado en sus rutinas de aprendizaje espacios dedicados a fortalecer sus habilidades para la vida, en lo personal y en lo colectivo. Ya no serán hechos anecdóticos sino espacios frecuentes, preparados y parte sustancial de su proceso formativo.
Lo que dicen los números
Tenemos miles de testimonios provenientes de quienes tomaron y terminaron las formaciones, imposibles de compartir ahora. Lo que sí podemos es dar un vistazo al grueso de los resultados del más desafiante de los cursos que desarrollamos el año anterior. Hablamos de “Con Otros Ojos”, curso de 6 semanas adaptado para trabajar con 1500 docentes buscando que la cantidad de personas no afectaran la calidez del aprendizaje, la calidad de la experimentación y lo significativo del proceso, aun cuando la formación y los recursos didácticos de los programas educativos se compartieran en línea.
Este es el resumen de resultados numéricos tomados de la evaluación final:
Detrás de las cifras
Detrás de cada porcentaje hay muchos testimonios. Acá algunos que permiten complementar las cifras:
Un toque de calidez de las palabras
Como ingrediente final en esta inmersión a lo que ha sucedido en las aulas de Nuevo León, les compartimos 5 testimonios en video, en los que las mismas personas docentes, con un toque de calidez, nos dejan ver su experiencia y aprendizaje.
“Hice una conexión diferente”, maestra Leslie Michel Rodríguez Hernández, hablando del trabajo con sus estudiantes de secundarias y usando el programa “Habilidades para la Vida y Adolescencia”.
“Se ponían de acuerdo y tomaban decisiones”, maestra Adriana Lizeth Canales compartiendo lo vivido con el programa “La Aventura de la Vida” con niñas y niños de primaria.
“Se expresan, cosa que normalmente no se da”: Maestra Laura Reyes contando lo que pasó en su alumnado usando “La Aventura de la Vida”
“Me está gustando mucho conocerme yo mismo”: Maestro Humberto Cerda Villanueva, comenta su experiencia como docente al trabajar con su alumnado de secundaria.
“No es una cosa hecha al aire”: Maestra Mayra, habla de su percepción sobre la formación y el programa educativo recibido, en este caso dirigido a “La Aventura de la Vida”.
Lo que nos queda
Lo que nos queda al ver los testimonios y las cifras de la evaluación del proceso, son equipos docentes empoderados para liderar la formación en habilidades para la vida, dispuestos a hacerlo y a usar los programas educativos con sus grupos, con deseos de seguir aprendiendo, motivados por los cursos en que participaron y en especial por los resultados que notaron en sus estudiantes, cada vez más atentos a sus clases, con mejor rendimiento académico, creando en sus aulas un ambiente de convivencia, cuidado y colaboración. Así es como el enfoque de Habilidades para la Vida aporta a la calidad de la educación, creando entornos más humanos y sensibles, algo que distintas evidencias respaldan.
Pausa y seguir adelante
Aún tenemos en el gusto el grato sabor de este proceso que lidera la Secretaría de Educación en Nuevo León desde el año 2022, con políticas públicas claras, planes, programas y recursos enfocados en transformar la experiencia de niñas y niños en su paso por la escuela. Ahora será momento de tomar una pausa, revisar el camino y construir juntos cómo seguir adelante, porque es un hecho que la formación en habilidades para la vida permite a los equipos docentes trabajar de manera distinta con sus estudiantes, crear confianza, abrir espacios de expresión y hacer del aprendizaje socioemocional un acto lleno de sentido.
Madres y padres somos autodidactas. Aprendemos a educar a diario, entre pañales, discusiones, mimos, deseos, dudas, alegrías, llantos, entre otras situaciones. A nadie le preparan lo suficiente para este oficio. La vida diaria nos toma por sorpresa y así nos brinda la oportunidad de aprender a cada instante. Cuando menos nos damos cuenta, hijas e hijos van tomando contacto y aprendiendo sobre alcohol, tabaco y otras drogas. ¿Cómo afrontar ese desafío? ¿Cómo ser parte de él?
Habida cuenta de que somos seres y familias educables, ansiosas de saber cómo hacer mejor las cosas, Fundación EDEX pone a disposición la guía 10 pasos para ayudar a sus hijas e hijos a afrontar el desafío del alcohol y las demás drogas. Se trata de un recurso didáctico particularmente indicado para la dinamización de las Escuelas de madres y padres, que busca fortalecer el vínculo que se tiene con la gente pre y adolescente (8 a 12 años) y ofrecer herramientas para afrontar en familia la omnipresencia del alcohol y las demás drogas en nuestra sociedad.
La presente guía es una renovada edición de la que tan buena acogida ha tendio a lo largo de los años. Retocado su contenido y actualizado su diseño gracias a la colaboración de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, se pone a disposición de madres y padres de adolescentes, en particular a aquellos cuyos hijos e hijas participan en los programas de prevención universal de adicciones promovidos por Fundación EDEX, como es el caso de Unplugged.
Tres pilares
Nuestra propuesta se apoya en tres pilares claves para afrontar los desafíos en familia:
. El diálogo, como la estrategia central para educar, que hace posible expresar con claridad lo que pensamos y, al mismo tiempo, escuchar con atención lo que tienen que decirnos.
. La autonomía, como objetivo esencial de la educación de nuestras hijas e hijos, para que puedan tomar decisiones que fortalezcan su bienestar. Autonomía que va de la mano de la confianza en que cada persona tiene la capacidad de resolver los desafíos de la vida diaria, siempre y cuando se le eduque para hacerlo.
. El afecto familiar, como el lazo que acerca y aporta la seguridad necesaria para afrontar las dudas e incertidumbres. Este afecto pleno y desinteresado, no complaciente, es el que permitirá que hijas e hijos puedan recurrir a mamá o a papá cuando lo requieran; es la certeza de la acogida, la confirmación permanente de saber que en la familia pueden obtener las fortalezas que la vida exige.
Diez pasos
Aunque se presentan numerados, no consideramos que alguno de los pasos sea más importante o prioritario que otro: 1) Aprender a escuchar; 2) Dialogar sobre todos los temas, incluidos el alcohol y las demás drogas; 3) Saber apreciarnos; 4) Dar buen ejemplo; 5) Adquirir valores firmes y adecuados; 6) Manejar la presión grupal; 7) Establecer normas familiares; 8) Fomentar un uso seguro y saludable del ocio; 9) Educar para la toma de decisiones; y 10) Actuar con responsabilidad ciudadana.
Cada uno de ellos se desarrolla a partir de ejemplos, reflexiones y acciones, para que se pueda aprender haciendo. Los pasos no se parecen a los que se dan a lo largo de una caminata, uno detrás de otro; más bien se aproximan a los que se usan para bailar, sin un orden secuencial, con armonía, mezclándose los unos con los otros. Le invitamos a conocer la guía y sus pasos, a apropiárselos y a ponerles la gracia que sólo usted puede darles.
¿Has visto una consola de sonido de las que se usan para producir música o hacer radio? Tiene varias clavijas con las cuales seleccionar lo que quieres destacar. Así puedes subir el volumen de la voz y dejar de fondo una guitarra suave, o solo percusión o voz. Con ella son posibles infinidad de combinaciones. Esta es una de las metáforas que ha utilizado Pete Docter en INSIDE OUT (o Del revés o Intensamente), la película producida por Pixar para Disney.
A la hora de aprender, tienen mucho valor las metáforas porque al usarlas podemos ver en nuestra mente las cualidades que tiene una cosa, en otra; en este caso, las de la consola de música, en la consola emocional de las personas. Al tener una pantalla, puedes ver, por ejemplo, cómo los hombros se te caen y te desanimas cuando sube la clavija de la tristeza; o cómo la tripa se te revuelve cuando sube la clavija del miedo o del asco. La pantalla de la consola emocional es nuestro cuerpo.
Si aprendemos a escuchar y a observar el propio cuerpo y el de las otras personas, a identificar las señales que nos envía constantemente, estaremos en el punto de partida del manejo emocional; sabremos darnos cuenta qué emociones y sentimientos suenan y danzan por dentro y podremos decidir a cuál subir o bajar volumen, o cómo mezclarlas a nuestra manera en nuestra consola emocional.
En 2015 vimos la primera parte de esta película donde transcurre la vida de Ryley durante la infancia, con una consola de 5 canales: el de la ira, el miedo, el asco, la tristeza y la alegría. En aquel momento, escribimos este post. En 2024, en la segunda parte, observamos a una Ryley con 13 años cumplidos, ingresando a su adolescencia y la consola aumenta a 10 canales. Se han sumado la envidia, la vergüenza, el aburrimiento, tímidamente la nostalgia y, arrolladoramente, la ansiedad.
Otras metáforas interesantes
Esta nueva versión viene cargada de más metáforas y personajes significativos para aproximarnos al mundo emocional humano, como la forma que gráficamente toman los recuerdos. Los pintan redondos, transparentes, como video-esferas en las que Ryley puede volver a verse protagonizando los capítulos vividos. Según hayan sido de su agrado, se guardan más cerca o más lejos y van conformando bellas montañas de diversidad de colores y tonalidades.
Junto a los recuerdos aparece la siembra de creencias. Empieza cuando el recuerdo de una vivencia se lleva al terreno propicio para sembrar, el de la identidad. Allí se deposita suavemente, y con el tiempo se cultiva hasta que germina cual cuerda musical o liana del bosque. Basta tensarla suavemente para escuchar la nota de un…” soy una buena persona” o, “no soy tan buena”. Con todo ello se construyen las islas de su personalidad que cambian día a día, según los recuerdos sembrados.
Señalemos que también tiene metáforas, como la del cuartel general, que valdría la pena jubilar y reemplazar por otra no bélica, capaz de enriquecer nuestro imaginario emocional.
La vergüenza
Otro recurso creativo es el personaje caricaturesco que da vida a la vergüenza. Es grande, rosa, inspira ternura y se le muestra tan capaz, como a todos los demás personajes. ¿Cuál es el potencial de esta emoción en particular que ha saltado a la escena en esta segunda entrega del film? En algunas culturas nos vendría bien sentirla con más frecuencia e intensidad, por ejemplo, a la hora de incumplir las reglas del juego en el deporte, en el tránsito vial, en la desigualdad social y, en general, en todos aquellos actos que representan abuso de unas personas sobre otras. Paradójicamente, en otras culturas nos convendría no sentirla tanto, para casos como los relacionados con la educación sex-timental.
La ansiedad
Otro personaje por destacar es el que representa a la ansiedad. En esta película la pintan como un torbellino, imparable, incansable, que no se calla y que termina por agotar el cuerpo habitado. ¿Es una emoción? ¿Aparece con la adolescencia? Estas son algunas de las preguntas que han entrado al debate tras la proyección de Outside 2. Lo que mejor ha hecho este film ha sido, justamente, poner en el centro de la conversación social este tema que incide en la salud mental de las personas y que tras la pandemia viene creciendo. Al igual que las demás protagonistas de esta cinta, la ansiedad es valiosa como información que necesitamos aprender a comprender y a manejar. ¿Qué la aumenta? ¿Qué la disminuye? ¿A qué presiones y situaciones del mundo exterior respondemos con ansiedad?
Aquí es cuando la metáfora de la consola, con su respectiva pantalla a la que llamamos cuerpo, nos ayudará a detectar su presencia. Si fuese prolongada, como con todas las demás emociones, es necesario fortalecer nuestra habilidad para mezclar, subir o bajar volumen y así evitar que una sola emoción lo gobierne todo, nublando el pensamiento, silenciando a las demás y haciéndonos olvidar que es en ese mix en donde está el camino.
Vamos siendo
Esta idea, que solemos utilizar a menudo en nuestras formaciones, queda implícita en Outside 2: a sus 13 años, Ryley no puede seguir siendo la misma que era cuando niña. Ahora es una adolescente y mañana será una persona adulta. Transformarnos es la tarea de la vida, adaptarnos a los nuevos acontecimientos, madurar creencias, pensamientos y sentimientos. Vamos siendo otras con las huellas que van quedando en nuestro ser en cada una de las etapas y de acuerdo con nuestras experiencias. De igual manera, las emociones que nos van habitando van siendo distintas como lo son también las maneras de manejarlas.Nos ponen en movimiento
“No debemos olvidar que los términos motivo y emoción se originan en la misma raíz latina moveré, que significa “mover”. En este sentido, las emociones son, literalmente hablando, lo que nos impulsa a alcanzar nuestros objetivos, aquello que moviliza nuestra energía, y nuestros motivos, a su vez, impulsan nuestras percepciones y modelan nuestras acciones”[i].
Para cerrar, viene bien recordar estas palabras de Daniel Goleman para dar valor a la conversación sobre la educación emocional. No se trata de silenciar las emociones, manteniendo sus clavijas siempre abajo. El arte, como el de un disc-jockey o DJ, es saber qué hay en cada canal (escuchar cada emoción), mezclar, hasta obtener esa música emocional que nos pone en movimiento y en dirección a lo que nos interesa ir siendo, según las circunstancias, según el cultivo de la propia identidad.
* GOLEMAN,D.(1999)La práctica de la inteligencia emocional. Editorial Kairós. Barcelona.124.