Educar para vivir, educar para convivir.

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Una vez resueltas las tareas posteriores a #LoHacemos13, me gustaría mostrar mi agradecimiento a todas las personas que, de una u otra forma, participaron en su organización y desarrollo:

A quienes dentro y fuera de la sala tuitearon, haciendo que #LoHacemos13-Educación abierta para una sociedad abierta, fuera TT ambos días.

A quienes antes, durante y después contribuyeron desde sus blogs y otras plataformas a difundir y relatar su experiencia del encuentro.

Y, por supuesto, a las personas que acudieron al Centro Cultural Santa Clara, haciendo de ese día y medio un espacio de reflexión e intercambio sobre un asunto tan relevante como el que nos convocó.

Al igual que hicimos en 2011 y 2012, en breve tendremos, los vídeos de las ponencias en edextv. Entre tanto, puedes echar un vistazo al vídeo que nos hizo Euskadi+Innova, que presentamos a continuación.

Presentamos la tercera edición de #LoHacemos, que tendrá lugar en el Centro Cultural Santa Clara, de Portugalete, los días 5 y 6 de noviembre de 2013.

En el marco de nuestro compromiso con el fomento de la cultura ciudadana, en 2011 diseñamos un espacio de encuentro que bautizamos como #LoHacemos. Queríamos destacar que a participar en la vida pública se aprende haciéndolo. La primera edición de este encuentro se centró monográficamente en Nuevas formas de participación juvenil. Puedes ver el programa y las diversas presentaciones.

Tras valorar positivamente la experiencia, acordamos darle continuidad. En 2012 dinamizamos la segunda edición (#LoHacemos2012), a la que denominamos en esta ocasión: La hora del emprendizaje y la innovación social. También puedes ver el programa y las presentaciones realizadas.

En esta ocasión nos proponemos un nuevo acercamiento al protagonismo ciudadano. Cada vez son más las iniciativas a través de las que gobiernos y administraciones de diverso nivel pretenden abrirse a la ciudadanía (Open Government, Open Data, …), así como las impulsadas por la propia ciudadanía para participar activamente en la vida pública. Otro tanto cabe decir respecto a modelos alternativos de entender la vida económica y empresarial (Procomún, Economía del bien común, Empresa abierta…) ¿Qué tipo de educación sería necesaria para hacer realidad tales propósitos? En #Lohacemos13 Educación abierta para una sociedad abierta nos proponemos reflexionar sobre este asunto

Para ello, hemos dividido este encuentro en tres bloques. En el primero reflexionaremos sobre política, gobierno y participación ciudadana. Contaremos para ello con Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación y consultor político, Luis Petrikorena, director de Gobierno Abierto del Gobierno Vasco, Alberto Ortiz de Zárate, especialista en innovación pública y Open Government, María Arana, codirectora de Zaramari, Aje Arruti, coordinadora de VoxCivica, Arantxa Sainz de Murieta, una de las impulsoras de Lan Irekia, y Raimundo Parreño, responsable del Área de Participación e Innovación Social del Ayuntamiento de Portugalete que contribuye a la financiación del evento.

El segundo bloque se centrará en economía y empresa, y contaremos para ello con Julen Iturbe-Ormaetxe, consultor artesano, Ricardo Antón, de ColaBoraBora, Pablo Aretxabala, de NER-Nuevo Estilo de Relaciones, y Silvia Muriel, consultora.

El tercer bloque, centrado en la educación, estará integrado por Mikel Agirregabiria, responsable de Innovación Educativa de Bizkaia del Gobierno Vasco, Ainhoa Ezeiza, profesora de la Escuela Universitaria de Magisterio de Donostia, Nekane Otsoa, directora del CEP de Arrancudiaga, Alberto Estefanía, integrante del proyecto Klask, y un quiento ponente que esperamos confirmar en los próximos días.

Siguiendo este enlace puedes acceder al programa. Encontrarás también el formulario de inscripción y el procedimiento de abono de los 30 euros que hemos previsto para cubrir gastos.

Te esperamos.

Rosa tiene 28 años y desde que terminó sus estudios no ha conseguido encontrar trabajo. Ha presentado cientos de currículos y ha sido convocada a varias entrevistas en las que siempre se ha sentido incómoda con la suficiencia del entrevistador. Sin apenas darse cuenta, en las entrevistas actúa cada vez más con un escepticismo que condiciona desde el principio el desenlace.

Elena tiene 35 años y es licenciada en arquitectura, carrera que terminó con un buen expediente académico. Comenzó a trabajar en su sector al poco de terminar la carrera, y fue asumiendo responsabilidades en la coordinación de gremios y equipos. Vivió esta experiencia con tal desgaste emocional, que abandonó una carrera prometedora y en estos momentos trabaja de camarera en un bar de copas.

José tiene 40 años y trabaja en la recepción de un centro de salud. Todos los días trata con cientos de personas que, encontrándose en la situación vulnerable que genera perder la salud, actúan a menudo con exigencias apremiantes. Pero a José nadie le va a cuestionar, “¡faltaría más!”. Y con una actitud de cierta arrogancia, un día sí y otro también acaba teniendo una discusión acalorada con algún usuario.

Alberto tiene 44 años y es el director de un equipo integrado por cinco personas con las que se relaciona como si se encontrara en el ejército. Necesita sentir, vanamente, que lo tiene todo (y a todos) bajo control, lo que le lleva a actuar de una manera despótica, y a convertirse en un cuello de botella que paraliza el trabajo.

Luis fue despedido a los 48 años, después de una vinculación laboral de 12 años. Tras la fase de negación y rabia, se dejó vencer por el abatimiento, y entró en una espiral negativa que, inadvertidamente, le alejaba cada vez más del universo del empleo. El descontrol emocional en el que se había sumido, le llevaba a actuar, inconscientemente, en contra de sus propios intereses.

Estas cinco historias imaginarias (¿o no?), son solo una pequeña muestra del sinfín de experiencias vitales que tienen lugar en torno al mundo del trabajo. Personas como Luis que lo han perdido; o como Elena, que no se ha sentido capaz de mantenerlo; o como Alberto, que lo convierte en una vivencia desagradable para quienes trabajan con él; o como Rosa, que no lo encuentra y se va desmotivando; o, en fin, como José, que va al trabajo como quien va a la guerra.

¿Qué tienen en común estas cinco historias? Que en todas ellas se manifiesta un manejo deficitario de las habilidades que podrían hacer del trabajo (básicamente, una experiencia relacional en la “economía del conocimiento”) una vivencia enriquecedora. Para prevenir estas situaciones y promover una dinámica laboral basada en las personas, estamos convencidos de la necesidad de formar en competencias profesionales (“habilidades blandas”, que dicen algunos), como las siguientes, que en EDEX llevamos años promoviendo:

  • Autoconocimiento: para que cada persona identifique sus fortalezas y debilidades, y active procesos de mejora que le permitan optimizar las primeras y compensar las segundas.
  • Empatía: para captar los sentimientos ajenos y gestionar con inteligencia las emociones presentes en los equipos, los usuarios, etc.
  • Comunicación asertiva: para conciliar de manera positiva los intereses propios con las necesidades de las personas con las que trabajamos.
  • Competencia relacional: para aprender a disfrutar del encuentro entre diferentes que toda empresa representa.
  • Toma de decisiones: para actuar en cada caso de la manera más adecuada, integrando eficacia, eficiencia y afectividad.
  • Manejo de problemas y conflictos: omnipresentes en el mundo laboral, y que pueden convertirse en una fuente de crecimiento o de dolor.
  • Pensamiento creativo: una característica esencial en un mundo laboral que ha hecho de la innovación su principal seña de identidad.
  • Pensamiento crítico: que permita cuestionar cuanto se hace, para favorecer servicios y productos diferentes, etc.
  • Manejo de emociones y sentimientos: alma de toda actividad laboral no robotizada, que puede dar lugar al encuentro gozoso entre diferentes o materializar la sentencia de Sartre: “el infierno son los otros”.
  • Manejo de tensiones y estrés: presentes de manera habitual en las distintas vivencias relacionadas con el empleo: su logro, su pérdida,…

Una formación práctica en estas competencias puede contribuir a mejorar:

•    La empleabilidad de las personas en situación de desempleo.
•    La gestión de equipos por parte de quienes los coordinen.
•    El trabajo en equipo por parte de todos sus integrantes.
•    El trabajo de cara al público.
•    La prevención de riesgos psicosociales.
•    Etc.

Para promover estas competencias esenciales impulsamos una nueva iniciativa a la que hemos denominado Lan Skills. Competencias para el Desarrollo Profesional cuyas propuestas iremos desgranando a lo largo de las próximas semanas.

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