Educar para vivir, educar para convivir.

Ocupen uno u otro lugar en el ranking de las preocupaciones sociales, las drogas forman parte del contexto socializador para adolescentes y jóvenes de nuestro país. Serán unas u otras las sustancias; aumentarán o disminuirán determinados consumos dependiendo de variables más o menos conocidas; habrá una mayor tolerancia o indiferencia social hacia los consumos; la química psicoactiva seguirá estando presente en la socialización adolescente.

A la activación de los aprendizajes necesarios para abordar tal situación con los mínimos riesgos es a lo que denominamos prevención. Un término que, en el campo de la salud pública, adolece de cierta imprecisión, lo que ha hecho preciso acompañarlo de diversos adjetivos. Se hablaba hace décadas de prevención primaria, secundaria y terciaria. Se habla ahora de prevención universal, prevención selectiva y prevención indicada (existen más adjetivos, pero estos son los que gozan de una mayor utilización en la actualidad), desde que en 1994 el Institute of Medicine de Estados Unidos propusiera esta clasificación que se ha mantenido a lo largo de las dos últimas décadas.

Se plantean estas tres perspectivas de la prevención como eslabones de una cadena preventiva que no puede romperse por ninguna de las partes. A distintos momentos y en diferentes situaciones, le corresponderán una u otra forma de intervención. Y la política pública en la materia será tanto más efectiva cuando, desde el punto de vista preventivo, estas tres dinámicas preventivas sean suficientemente sólidas

La prevención universal de las drogodependencias se dirige al conjunto de la comunidad. Parte de la convicción de que, puesto que de una u otra forma todo el mundo se verá en la necesidad de tomar decisiones con respecto a las drogas, el desarrollo de competencias personales y sociales favorecerá la adopción de aquellas decisiones más acordes con los propios valores, actitudes y estilos de vida.

La escuela, la familia, los social media, los mass media, las empresas,… la comunidad en su conjunto, son susceptibles de acoger intervenciones de prevención universal que, en caso de estar convenientemente engarzadas, verán incrementada su efectividad. Iniciativas preventivas rigurosas, inspiradas en los paradigmas que han mostrado mayor eficacia, sostenidas en el tiempo y que incorporen criterios innovadores en su desarrollo que despierten el interés de las personas convocadas a la conversación.

En esta línea centramos el grueso de nuestro trabajo en prevención de las drogodependencias.

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(Una versión anterior de este post se publicó el 19 de abril de 2012 en el blog de Retomemos).


Comentarios para "Prevención universal de las drogodependencias"

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