Educar para vivir, educar para convivir.

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Nada sabemos de piedras preciosas pero un día  escuchando a un experto en la materia nos llamó la atención cuando hablaba sobre el verdadero poder de un diamante, una esmeralda o un zafiro. A veces creemos que está en su belleza que nos hace lucirlas o presumir con ellas.  Sin embargo, su poder está en toda la información que son capaces de revelar sobre el vientre que las fabricó: el planeta tierra.

Un planeta de relaciones

Contamos esto porque finalizando el 2018 sospechábamos que teníamos, al interior de nuestra Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida, una mina llena de piedras preciosas que debíamos excavar para conocer un poco más sobre la matriz que las había hecho posible: el planeta de las relaciones humanas. La mina eran los archivos de El TransCurso, tras 18 ediciones realizadas desde 2012 y, las piedras preciosas, aquellas palabras maestras escritas en estos 7 años, por las 686 personas que han vivido este curso en línea sobre Habilidades para la Vida (HpV).

Te leo y me veo es una publicación realizada a lo largo de 2019 y que hoy les presentamos, que da cuenta del sentido que ha tenido para estas personas hacer este curso en línea en el que han podido, por un lado, revelar cuáles y cómo son las relaciones que tienen y por otro, han iniciado un proceso de transformación en algunas de ellas, con el fortalecimiento de sus Habilidades para la Vida.

Consigo mismas, con otras personas y el contexto

En términos generales, estos cambios se reflejan, especialmente, en su relación consigo mismas: las personas desean tratarse mejor, cuidarse como cuidan a las demás y no dejarse de últimas en la fila. También, en su relación con las demás personas, en donde se destaca la necesidad y el deseo de transformar la relación con la madre, con la pareja, con su jefe y con sus hijos o estudiantes adolescentes. Y por último, en la relación que como ciudadanas tienen con sus contextos aparecen transformaciones relacionadas con usar menos el coche, consumir menos, reciclar, aportar más al colectivo con trabajo voluntario, denunciando injusticias y usando la serenidad (que no conformidad) frente a los conflictos políticos, entre otras. Importa señalar que han sido mayoritariamente mujeres las que han participado en El TransCurso. Solo el 18% de sus participantes han sido hombres.

Su nombre

Se llama Te leo y me veo, memoria de un curso en línea, porque así es la pedagogía que empleamos en El TransCurso. Cada semana, durante 3 meses, las personas escriben su propio texto tras realizar un ejercicio práctico en alguna de sus relaciones, a la luz de un documento base que sirve de marco conceptual. Y no basta con escribir su propio texto; es necesario también, leer al menos un texto de otra persona participante en el curso. Y allí es cuando muchas personas suelen decir: “cuando te leo, me veo” porque se propicia un juego de espejos que permite apreciar que nuestras diferencias de edad, de gustos, de maneras de ser, de nacionalidad, profesión, orientación sexual, pensamiento político o religioso, hacen parte de ese componente que tenemos en común: nuestra humanidad, diversa por naturaleza.

5 capítulos

Te leo y me veo contiene una Introducción y cinco capítulos. El primero de ellos habla sobre el curso, para comprender mejor en qué tipo de circunstancia se da el aprendizaje e incluye una presentación breve de las 10 Habilidades para la Vida para que el lector conozca a partir de qué aporte las personas construyen su saber. En el segundo capítulo se muestran extractos de los retratos hablados que las personas han construido sobre sí mismas que son a la vez lente y espejo para quien escribe y para quien lee.  El tercer capítulo incluye una síntesis de los tipos de transformaciones que las personas deciden emprender cuando descubren qué tipo de aporte le pueden hacer las HpV a su propia vida. En el cuarto están las evidencias de lo que les ha quedado al finalizar el curso, dejando ver qué han logrado y qué les ha quedado pendiente. Y en el quinto se presenta una colección de piedras o frases preciosas que las personas fueron dejando caer a lo largo de las 12 unidades.

Memoria de un curso en línea

Los cinco capítulos de Te leo y me veo son un recorrido por el camino andado, y sirven de memoria de siete años de El TransCurso. Igualmente, son la materia prima para que otras personas construyan su propio aprendizaje. Ojalá que cuando lo leas, te veas y sea un motor que te impulse a iniciar transformaciones en tu manera de relacionarte.

Por cierto, el 25 de diciembre, cuando ya estaba cerrada la edición de Te leo y me veo, recibimos un mensaje navideño, desde Costa Rica, que habría podido ser parte de esta memoria:

“Los recuerdo con gran cariño para estas fechas. Ya se me olvidó si fue hace tres o cuatro años que llevé El TransCurso. Lo que sí recuerdo es todo el bien que generó en mi vida porque abrí mi mente y me dispuse a aprender con mucha dedicación. Lo más valioso que aprendí es escuchar, guardar silencio, hacer una pausa y estar consciente de que no puedo tener una respuesta para todo. Esta enseñanza me ha generado grandes beneficios en el diario convivir. Deseo que para el año que viene sigan haciendo TransCursos y que se les matricule mucha, muchísima gente que al igual que yo, queremos mejorar nuestras vidas cada día.”

Edición 20

Esperamos que así sea y podamos seguir haciendo más TransCursos. Si quieres iniciar este 2020 haciendo cambios en tus relaciones, ya puedes matricularte. La edición 20 está lista. Iniciará el próximo 3 de febrero y terminará el 1 de mayo.  Toda la información podrás verla en este enlace.

De otra parte, aquí puedes leer un extracto de Te leo y me veo, publicación que el grupo de Ex – TransCursionistas puede descargar íntegramente en su espacio en la web de la Escuela.

Espiral* dibujada por Marjorie Greenwood Arroyo, ex-alumna 2019. Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida.

No siempre es una desventaja ocupar el último lugar. Es lo que pasa con diciembre. Es un mes que se espera con ansias porque cierra etapas y porque sorprende con sus celebraciones. La que más nos gusta es la del 10, en la que se conmemora la Declaración Universal de los Derechos Humanos.  Tras una guerra, como la que finalizó en 1948, la humanidad se la inventó para garantizar lo fundamental: el derecho a existir, tal y como somos las personas: diversas.

Y nos gusta recordar esta gran “garantía” que tenemos las personas porque es la que llena de sentido el trabajo que hacemos en Fundación EDEX en torno a las 10 Habilidades para la Vida (HpV). Humanamente hablando, de nada sirve entrenarnos en creatividad, empatía o en cualquiera de estas habilidades psicosociales si con ello ponemos en riesgo la autonomía o la vida propia o ajena. Por eso, los derechos humanos y la ética del cuidado son los dos grandes pilares que sustentan nuestro trabajo.

Para qué sirven y para qué no sirven estas HpV

En un primer momento, las 10 Habilidades le sirven a un colectivo o a una persona para darse cuenta del tipo de relaciones que ha venido tejiendo a lo largo de su vida. Podrá reconocer si han sido relaciones en las que se sienten con menos o más derechos que las demás personas; si están basadas en la confianza o en el miedo; si roban o aportan energía, o si las partes pueden ser auténticas o si fingen ser lo que no son.

Luego de reconocer el estado de sus vínculos, tanto en calidad como en cantidad, las Habilidades para la Vida permiten diseñar y poner en marcha un proceso, a la medida, no estandarizado, con el que es posible, gradualmente, transformar las relaciones que se quiera: consigo mismas, con otras personas o colectivos y con el contexto. Y el resaltado está cargado de sentido. Sabemos que podremos tener algunos resultados si en verdad nos importa tener una relación de igual a igual con alguien. Sin esa voluntad no habrá avances porque no siempre será fácil. Lo cierto es que el camino para lograrlo será muy enriquecedor.

El fortalecimiento de la autonomía

En las diferentes formaciones, tanto presenciales como en línea, que realizamos en la Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida, algunas personas esperan que estas 10 destrezas les ayuden a transformar a otras personas, por ejemplo a su pareja, a su jefe, a su hijo adolescente o a sus estudiantes “desobedientes”.  Y más temprano que tarde descubren que “solo” sirven para cambiar la relación que tienen con estas personas. Y decimos solo, entre comillas, porque no es poca cosa. Cuando nos empeñamos en transformar la relación “con” y no a la persona o colectivo, corremos el lindo riesgo de influirles; así serán ellas mismas quienes decidan emprender sus propias transformaciones. En cambio, cuando el empeño lo ponemos en cambiar al otro, estamos echando por la borda la razón de ser de estas habilidades para la “vida”, que no es otra que el fortalecimiento de la autonomía, de la propia capacidad para decidir.

Matrículas abiertas

Si en este momento deseas iniciar un proceso de entrenamiento para transformar las relaciones que tienes contigo, con otras personas (conocidas o no, cercanas o lejanas) o con el contexto (en tu rol ciudadano), de manera que “garanticen” tu particular forma de ser y la de las demás, puedes matricularte en alguno de los tres cursos en línea que aquí presentamos. En los respectivos enlaces encontrarás las fechas de inicio, los contenidos, la duración, el precio de la matrícula y demás características de estos cursos. Si deseas tener información sobre formaciones presenciales, puedes escribir a edex@edex.es

Esperamos que este 2020 que está por comenzar, sea una buena oportunidad para abonar viejas relaciones o sembrar nuevas.

A nombre de todo el equipo de Fundación EDEX, felices fiestas.

*La espiral es la imagen de nuestra Escuela porque nos recuerda el giro sobre nuestro propio eje y la aproximación permanente hacia las demás personas.

  • Nos habéis dotado de recursos para utilizar también nosotros en nuestra práctica como técnicos y educadores. Participante en 1ª edición.
  • Además de los contenidos facilitados, me ha aportado mucho el foro y las distintas aportaciones de l@s compañeros, dándome una visión más global y aportando experiencias propias. Participante en 2ª edición.
  • La tutorización del curso ha sido excelente, habiendo propuesta particulares a las inquietudes de cada uno, poniendo ejemplos prácticos y asesorando sobre las prácticas llevadas a cabo con éxito. Participante en 3ª edición.
  • Me ha puesto las pilas; reafirmar ciertas cosas y abrirme nuevas visiones. Darme cuenta de lo que de verdad es importante que, a veces, aún sabiéndolo, queda relegado. Participante en 4ª edición.

Desde que el 14 de mayo de 2018 inauguramos la primera edición del curso online Prevención con “P” de personas, son ya 250 personas de 10 países y prácticamente todas las comunidades autónomas españolas las que han participado en el mismo. Y digo bien, participar, porque la propuesta del curso, por más online que sea, no se limita a leer unos textos, visionar algunos vídeos, cacharrear en ciertos enlaces y volcar lo aprendido en un examen final tipo test. La propuesta formativa que hacemos es diferente.

Sin tenerle miedo a “lo académico” (en el sentido de riguroso, fundamentado, basado en la evidencia, etc.), el curso trata de ir más allá, provocando en las personas que se asoman a sus foros reflexiones, intercambios, debates, susceptibles de contribuir al mutuo enriquecimiento de quienes participan en cada edición. Incluido, como es natural, su tutor que, en cada edición, se deja algunos pelos en la gatera y explora con curiosidad perspectivas no siempre suficientemente contempladas.

Ahora que convocamos la 5º edición del curso animamos a participar a todas aquellas personas que trabajan con adolescentes en “la escuela”, sea cual sea el nivel o formato en el que desempeñan su función docente. Invitamos, así mismo, a profesionales de la prevención que, sin trabajar directamente con chicas y chicos, ofrecen a los centros educativos de sus territorios propuestas con vocación preventiva. Animamos, por último, a personas que ocupan un lugar intermedio: no forman parte del profesorado, pero trabajan directamente en el aula con estudiantes; no son técnicos o técnicas de prevención, pero materializan en diversos contextos las iniciativas que los equipos responsables planifican.

¿Qué tienen en común estos tres colectivos? La escuela como escenario de trabajo o, al menos como uno de esos escenarios; la adolescencia como etapa evolutiva a la que intentan interesar por formas asertivas y críticas de posicionarse en un mundo en el que, entre otros muchos objetos, también existen las drogas.

Con este planteamiento, lanzamos la 5ª convocatoria del curso, apoyada como las cuatro anteriores por el Plan Nacional sobre Drogas. Una nueva edición cuyas claves prácticas son las siguientes:

  • calendario: del 10 de febrero al 15 de marzo;
  • estructura: 5 unidades didácticas, a razón de una por semana;
  • contenidos:
    • adolescentes que toman decisiones;
    • la prevención como transformación cultural;
    • prevención basada en el saber científico;
    • ¿qué habilidades para qué vida?
    • entrenamiento en habilidades para la vida;
  • duración: 25 horas;
  • participantes: un máximo de 40 para garantizar la fluidez de los foros;
  • compromisos: participación activa en los foros y evaluación del curso;
  • matrícula: 40 euros.

¿Te animas a compartir con nosotros tus experiencias?

Equipo Docente – Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida – EDEX

Este primer semestre de 2018 nos hemos dado cita, en nuestra sala de reuniones virtuales, las  personas que integramos el Equipo Docente de la Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida de Fundación EDEX. Queríamos conversar sobre la Empatía para evidenciar y aclarar algunas confusiones frecuentes que hemos venido identificando tanto en nuestros espacios de formación presencial y en línea como también en las redes sociales, en medios de comunicación y en espacios académicos.  

A continuación, te invitamos a asomarte a algunos de los matices del debate. Fueron casi dos horas, demasiado extenso para publicarlo completo, así que hemos optado por seleccionar algunos aportes poderosos y matizados.  ¿Qué es, qué no es y qué pasos podemos practicar o entrenar para ser personas empáticas?  Aquí algunas respuestas posibles:  

¿CON QUÉ SE SUELE CONFUNDIR LA EMPATÍA? 

HILARIO GARRUDO:  Yo creo que la empatía se confunde a menudo con aconsejar, justificar, hacer juicios de valor, con prescribir -que es la más sofisticada- partiendo de nuestras propias tesis. Decimos “te entiendo, pero lo que te conviene hacer es esto…” sin pararnos a pensar en sus necesidades y sentimientos. 

PRISCILLA PIEDRA: A mí se me ha ocurrido que el límite más borroso de la empatía es la justificación. Cuando trabajo con mujeres sobrevivientes de violencia, por ejemplo, hay un límite no sólo borroso con la empatía, sino también peligroso, que es justificar al agresor: pensar que comprender al otro es justificar cada una de sus acciones y decisiones.  

NATALIA LACRUZ:  Yo agrego la palabra “conexión”La empatía pone en juego nuestra capacidad de conectar con el otro. A mí me parece que es el mayor desafío… es una conexión sin consejos (excepto que la persona solicite explícitamente un consejo) y puede implicar no estar de acuerdo con el otro. Como no tenemos que compartir todos los puntos de vista con el otro para poder empatizar, la empatía es difícil de lograr pero no imposible.  

¿CUÁNDO SER O NO SER PERSONA EMPÁTICA? 

IVÁN CHAHÍN: Me parece que el juego de las Habilidades para la Vida es como un juego de escaleras: sirven para ir y venir. Son puentes que podemos tender para hacer conexión entre los mundos emocionales, los pensamientos, los sentimientos que tenemos las personas. Y como puentes, no son lugares para permanecer en ellos todo el tiempo.  

HILARIO GARRUDO: Eso es…La empatía consiste en conectar y saber desconectar a la vez, es decir, a no quedarte ahí implicado, metido en el mundo emocional de la otra persona. Por ejemplo, a veces las personas adictas piensan que los terapeutas o los profesionales que les atienden debemos ponernos en su lugar; y bien, yo me puedo poner en su lugar, entender lo que sienten en un momento determinado, pero dejaría de ser un referente válido y por lo tanto un terapeuta eficiente o una persona que puede ayudarles al cambio, si no pudiera salir de ese estado emocional de  sobreimplicación.  

GLADYS HERRERA: Esto aplicaría también a otros roles, por ejemplo, para docentes o para una madre o un padre.  

IVÁN CHAHÍN: Me gusta la imagen con la que graficamos  la empatía en el documento base de esa habilidad en El TransCURSO: es una toma (un enchufe), porque es un poco el juego: en qué momento me conecto (para no quedar inmerso en mi propio mundo emocional y creer que mi posición es la correcta) y en qué momento me desconecto.  

NACHO CASTILLÓN: Para mí la empatía es fundamental para curar este mundo. Entonces, ahora mismo, me planteáis que no se puede ser continuamente empático…Yo me pregunto: Entonces, ¿qué?  Hay que estar justo siempre en el equilibrio. Si somos demasiado empáticos generas dependencias, pero si dejamos de serlo pasamos a ser un poco indolentes, no te duelen los problemas ajenos… ya vendrá alguien que lo solucione… Desde mi punto de vista hay que tirarse a la piscina y ahora mismo no sé si hay que tirarse con bikini, con bañador, con toalla… Ahora mismo estoy en un mar de dudas, no tengo muy claro hasta qué nivel de empatía podemos soportar y qué es conveniente soportar, pero vamos, lo que es interesante es la reflexión. Yo creía que lo tenía claro y ahora mismo no lo tengo y siempre que me pasa eso es porque me espera un aprendizaje.  

PRESAS O EX – PRESAS 

IVAN CHAHÍN: Virginia Imaz, en alguna de sus conferencias, en relación con la empatía decía que cuando una persona recibe una conexión empática logra EXPRESARSE, es decir, ser ex – presa. Así como se habla de ser EX – Marido se podría hablar de ser EX – presa, o sea, has dejado de ser presa gracias a que otra persona aparece y se conecta contigo y dejas de ser presa o preso de tu propia mirada o sentimiento y fluyes a través de ella. Para mí esa es la ganancia de entender la empatía como un momento. Es un momento de liberación para la otra persona, es un momento en el cual yo puedo establecer esa conexión, facilitar que la otra persona fluya y en la cual, lo que yo gano, principalmente, es el reconocimiento de que estamos construidos de la misma fibra, del mismo grupo de emociones porque eso me permite comprender a la otra persona, pero también comprenderme a mí mismo. 

NACHO CASTILLÓN: Yo he sentido eso mismo que acaba de decir Iván. Cuando una persona te cuenta algo y siente que tú le entiendes, yo siento esa mirada, “ah, qué buen médico eres”, pero no porque lo sea, a lo mejor es porque se sienten escuchadas. Lo ves en esa mirada y te sientes tan reconfortado. Eso que ha dicho Iván me ha encantado, quitarles esa presión que tenían y permitirles ser ex – PRESAS.  

CÓMO SER PERSONAS EMPÁTICAS 

MARÍA JOSÉ CUARTERO: Aquí estamos hablando muy bien sobre la teoría, muy sentados, muy didácticamente, pero luego la cotidianidad nos lleva. Creo que es muy importante cuando hablamos de destrezas, que las vayamos convirtiendo en hábitos cotidianos y teniendo en cuenta los valores, como decía Hilario.  ¿Cómo me posiciono? No juzgando al otro, no creyéndome superior, no creyendo que mis valores son mejores que los tuyos.  

Otra posición que me gusta mucho para la empatía es la que nos propone también Virginia Imaz, la del asombro, que por cierto evita que juzguemos, abriendo bien los ojos y diciendo, ¿cuéntame?, ¿qué está pasando?  Con esa posición es más fácil que pueda desarrollar mi empatía.  

HILARIO GARRUDO: Yo comparto tres de los pasos que nos habéis enviado en la convocatoria para este debate: 1. CALLAR. Para mí lo más difícil, a veces, es callarse. Como ha comentado antes Nacho, tú escuchas, tranquila y serenamente sin emitir o intentando emitir lo menos posible, estímulos visuales o no verbales para no condicionar. Para mí esa es la primera, y la más difícil: callar. 

GLADYS HERRERA: Ahí tenemos una ventaja, Hilario, al estar ONLINE. Tenemos tiempo de pensar. No se ven las caras de aprobación o desaprobación.  

HILARIO GARRUDO: Sí, claro. Una vez que somos capaces de callarnos, que a veces en esta sociedad nuestra donde todos sabemos de todo es lo más difícil, lo segundo es ESCUCHAR. Y yo creo que lo tercero…sería EL ACTUAR, “poner la empatía en movimiento”. Yo actúo o hago algo que promueva que la otra persona actúe porque si no, no se ha producido la empatía.  Desde mi punto de vista la empatía tiene que transformarse en acción. Yo la entiendo como la posibilidad del cambio; si yo por mucho que sea empático, y entienda a la otra persona, no posibilito un cambio en su forma de pensar, de sentir o de actuar, me he quedado un poco “corto” en la práctica de la empatía. Esa es mi teoría. ¿Qué opináis? 

ODETTE CERRO:  Me ha parecido entender que se está hablando de la empatía como un motor de cambio y para mí eso podría ser un error porque con empatía yo no pretendo nada. No es suficiente lo que dices, sino que además debes cambiar, entonces tampoco estoy entendiendo el dolor del otro. Pasa por entender cómo funciona el otro y entonces que el otro se dé cuenta y eso puede provocar que el otro quiera cambiar, pero no porque yo de entrada quiera que cambie.  

ELÍAS A. GÓNGORA: Creo que otro punto importante es notar que hablamos de la empatía muchas veces cuando fallamos y en las emociones negativas, pero la empatía también es para las emociones positivas. Podemos tratar de ser empáticos también cuando la persona está alegre, cuando la persona disfruta la vida y aprender mucho de ello también.  

GLADYS HERRERA: Eso que dice Elías me gusta. A veces, solemos decirle a alguien que llega feliz: “ya… cálmate no es para tanto…”.   

ELÍAS A. GÓNGORA: no podemos tener una receta única pero sí principios claves. Creo que es una habilidad que tiene mucho que ver con la emoción, incluso en su raíz etimológica, se relaciona con el afecto; y siento que también es muy importante la compasión, pero más en el sentido oriental, que es parecida al perdón. Perdonar no quiere decir olvidar totalmente una experiencia, es más ser sensible al otro para aprender y superar comprendiendo. 

GONZALO SILIÓ:  No creo que la empatía sea un fin, es solo una herramienta, un camino, un primer paso. Todos somos muy empáticos con las miles de muertes en el mediterráneo, pero solo algunos se comprometen por cambiar este genocidio y algunos pocos, menos se juegan la vida por salvar otras. José Antonio Marina, prefiere hablar de compasión que de empatía, porque según dice la primera lleva a sentirnos afectados por lo que sentimos en otros, en cambio la empatía es una comprensión que puede provocar comportamientos de toda clase. 

PRISCILLA PIEDRA: Retomando los pasos que propone Hilario, ¿qué sigue? Pasar de la emoción a la necesidad: ya comprendo la emoción de la persona, pero qué es lo que necesita. No necesariamente yo se la debo brindar. Eso pasa mucho también en el tema que decía Gladys de los padres porque ser papás es reconocer qué le hace falta, qué necesita, pero no necesariamente yo se lo tengo que dar.  

JUAN RADDAMÉS: Yo suelo decir que la labor del psicólogo es como la de la lamparita que se usa para buscar en un lugar oscuro: dar un poco de luz para que la persona encuentre lo que está buscando y en el caso de la empatía creo que es un tema que nos desafía mucho a nosotros los profesionales de la psicología y de la educación porque muchas veces con los estudiantes terminamos aconsejando, dando una norma de cómo hacer las cosas.  

¿Y LIGADA A QUÉ VALORES? 

HILARIO GARRUDO: Hay un valor que podría ayudarnos a posibilitar ese cambio del que estamos hablando, sin imponer, sin prescribir y es ir con Humildad. Creo que es un valor a desarrollar, ser humildes a la hora de acompañar. Las personas captan si tratamos de dirigirles o sencillamente les acompañamos desde la humildad y el respeto. 

GLADYS HERRERA: En el marco general que proponemos para el entrenamiento en Habilidades para la Vida están los derechos humanos y la ética del cuidado. A veces confundimos el cuidar a alguien con “ven y yo lo hago por ti” o “haz lo que yo te digo”. 

Esta es una conversación que no se agota. Si quieres hacer tus aportes, es tu turno. Publica aquí abajo tu comentario sobre lo que para ti es y no es la empatía y sobre qué pasos dar, entrenar o practicar para desarrollar los músculos que nos permitan ser personas empáticas.  

Seguiremos propiciando más oportunidades para conversar en torno a otras Habilidades para la Vida. A inicios de septiembre, antes de iniciar la Edición XVII del TransCURSO, nos reuniremos nuevamente. Gracias equipo

 

Imagen frasesEn anterior post, publicado en enero de este año, anunciábamos el inicio de la formación en línea de la que hablaremos en esta entrada, que terminó el pasado 19 de marzo. Con ella finaliza el proceso que comenzó en noviembre de 2016 con maestras y maestros de 626 escuelas de la Ciudad de México.

Cuando leímos las diferentes evaluaciones y comentarios en los foros de despedida, quedamos con un gran desafío: ¿cómo contar lo que ha sucedido? ¿Cómo escoger entre tanto testimonio valioso de aprendizaje y transformación? La sensación era como la que queda cuando leemos un libro y lo queremos subrayar todo. Así que hemos decidido, con el permiso de las personas que conformaron este grupo, construir una colcha de retazos con sus frases más reiteradas y más significativas (especialmente, a la luz del Nuevo Modelo Educativo Mexicano y de los objetivos que nos trazamos en este proceso, desde la Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida, de Fundación EDEX, junto con la Secretaría de Educación Pública y la Dirección General de Innovación y Fortalecimiento Académico (DGIFA)). Disfrútenla y arrópense con ella. Insistimos en que las colchas  nos gustan mucho, aunque tengan mala fama, porque al juntar aportes individuales resulta un trabajo colectivo, único y colorido:

“Quiero decirles que me siento triste porque el curso se acaba. Al inicio me dio pereza pensar que serían ocho largas semanas”. “Yo también al principio pensé que el curso me iba a quitar tiempo, que no me iba a aportar nada como los cursos que en ocasiones nos dan, pero mira que chasco me llevé. Fue un curso muy atractivo”. “Unidad tras unidad las experiencias fueron más y más ricas y vivenciales”. “Este curso me ha ayudado a regular mis emociones ya que soy muy enojona y doy respuestas de mala manera”. “Quiero agradecerles el que me hayan permitido revalorarme, reconocerme, saber que puedo ser feliz y hacer que otros sean felices, pero todo esto no lo hubiera logrado sin ustedes”. “Ante tanta normatividad y situaciones que atender, perdemos esta sensibilidad. Me sentí muy a gusto”. No hubo una preocupación por una calificación sino un compromiso conmigo misma por poner en marcha lo aprendido. “A pesar del exceso de trabajo, me daba un tiempo para ingresar a la plataforma, ya no porque “tengo que”, sino porque “quiero, me gusta, me siento a gusto”. “Este curso  me ha invitado a  expresar en ocasiones lo que me hace sentir incómoda sin molestar a nadie, también a expresar lo que me agrada, lo que me gusta hacer y lo que no”. Tuve la oportunidad de replicar el curso a mis compañeros y me fue muy bien, se mostraron muy motivados con el tema”. “Las conferencias estuvieron geniales”. “Estos cursos son los que nos hacen falta tomar, y los que necesitamos”. “Soy una persona bastante solitaria y por dos meses tuve una gran familia”. “Mi mente está inspirada para trabajar con los alumnos, apoyar a los docentes y ser una mejor persona”. “Este curso me encantó, fue totalmente distinto a los que he tomado”. “A pesar de la carga de trabajo en la escuela yo disfruté este curso pues fue como una relajación, era un tiempo para desprenderme de mi realidad y conectarme conmigo misma”. “No hubo palabras de más, ni de menos”. “Nos fueron llevando como la cebolla, capa por capa”. “Estoy plenamente convencida que primero tengo que desarrollar las habilidades para la vida en mi persona para ser un ejemplo para mis alumnos y mis hijas, así que sigo en mi proceso de aprendizaje”. “Me llevo nuevos recursos para mi práctica docente. Es una muestra de que sí se puede, a pesar de lo que nos bloquea el camino, llegar a una formación integral de nuestros alumnos”. “No fue un curso más, fue un regalo de vida”. “He jugado mucho más con mi hija”. “Mis compañeros de trabajo me hacen comentarios, que me ven diferente, que si algo pasó en mi casa o que si cambié de look, a lo que les respondo que solo he cambiado de actitud”. “En estos dos meses de trabajo he aprendido que así como enseñamos a leer, escribir o matemáticas, tenemos la gran responsabilidad de enseñar o compartir Habilidades para la Vida, pero, ¿cómo enseñarlas o compartirlas cuando nosotros las tenemos tan olvidadas, descuidadas o simplemente dormidas?”. “Si bien somos profesores también somos aprendices en este quehacer de vivir”. “Lo que me queda es quitar prejuicios, para mi es algo que me venía estorbando en mi vida y no lo había identificado”. “Los alumnos han bajado su nivel de respuestas agresivas ante un conflicto. Ahora, cada vez que se les presenta una situación de problema, los alumnos dicen “tenemos que resolverlo por la vía de la oportunidad y creatividad”. “Desde el primer día del curso, el presencial, me sentí con una energía renovada, regresaron a mí los deseos de superación, de ser mejor para poder impactar en mi entorno y así ayudar a las personas a ser felices”. “Me queda un sin fin de elementos que hacen un tanto más didáctica mi práctica, de hecho se vuelve lúdica, permitiendo a los alumnos estar más motivados en la clase”.“Tengo más claro que debo y quiero cambiar mi carácter, desarrollar más la empatía”. “Juzgo menos a las personas que no piensan como yo, soy más flexible cuando las cosas no me salen como las había planeado”. “He trabajado en demasía el manejo del estrés y emociones”. “Mi meta fue dejar de ser una persona indecisa y preocupona”. “En este curso nos trataron con respeto, le dieron valor a nuestras ideas, conocimientos y experiencias”. “Al principio comentar las tareas de los demás me costaba trabajo pero como avanzaba el curso me fue dando más confianza”. “Me quedan bonitas experiencias de haber trabajado con varios grupos actividades del Programa Nacional de Convivencia Escolar en relación a la empatía, al auto-respeto, al cumplimiento de la palabra”. “En estas semanas he aprendido a decir no y a valorarme mucho más”. “Traigo mi pulsera en la mano y cada que voy a decir algo desagradable o hacer algo que afecte a los demás, como por arte de magia la veo, la cambio de mano y ya en ese tiempo razono lo que iba a decir y ya no lo hago”.“Estoy completamente seguro que todos tuvimos un antes y un después del taller. Yo me quedo super agradecido y satisfecho de lo que viví en esta plataforma”. “A pesar de que no tuvimos sesiones presenciales se sentía tan cálido y personal, en ocasiones es más sencillo abrirse cuando nadie nos observa”. “Considero que es importante dar acompañamiento en la forma como deben trabarse los libros del Programa Nacional de Convivencia Escolar. También es conveniente dar seguimiento al impacto de las actividades de PNCE en las habilidades para la vida de los educandos”. “Los materiales proporcionados realmente permiten materializar en el aula el trabajo con las habilidades para la vida”. “Cada sesión fue una reflexión introspectiva que en ocasiones no era muy grata porque me tenía que autocriticar”. “Como sugerencia sólo considero que la moderación en foros debe ser más constante y cercana”. “Mis respuestas ante un conflicto son totalmente diferentes a las anteriores al curso, he podido constatar que manejar una comunicación asertiva me ha dado tranquilidad en mi entorno laboral”. “Ahora puedo decir plenamente hay cursos que valen la pena y que transforman nuestra vida. Gracias por ayudarme a descubrir “mi materia estelar” y ayudarme a brillar con luz propia”. “Me gustó porque hubo de  todo en los documentos base: ligas para reflexionar, reír, cantar”. “Este curso fue un oasis en mi vida”. “Logré en este curso transformaciones que nunca me imaginé,  como tomar decisiones sin miedo”. “Es el primer curso que tomo para mí, no para mis alumnos o la escuela, pero siendo mejor yo, se pueden establecer mejores relaciones en la escuela y formar así mejores alumnos y mejores ambientes de trabajo. No quiero que termine. Me hizo sentir viva. “Considero que este enfoque “humano” es lo que hace falta. Conozco una supervisora que dice “maestros felices, alumnos felices” aunque lo dice mucho en broma, es una realidad, si nosotros estamos bien daremos el máximo”. “Estos dos meses, que se han pasado como agua”. “Y en esta estación nos bajaremos. Todos hemos llegamos a la terminal y emprenderemos nuevos caminos”. El material es muy padre, atractivo y divertido para los alumnos, además de que es muy manejable e interesante! gracias por todo, no quisiera que terminara, pero en fin…”. “Confieso que he crecido como persona. Incluso en ocasiones me siento como si fuera otra persona”. “Creo que  ya  me  había  acostumbrado  a esta  interacción  entre  los  del otro lado  de la pantalla y  yo… los extrañaré,  en serio… y  ni  yo misma  me la  creo  estar  escribiendo  esto,  fue  grato”.“Sugiero que la SEP realice los convenios necesarios para que también los docentes puedan tener acceso a este curso porque no hay como vivirlo para apreciarlo como se debe. Gracias por todo. Creo que aquí sí se hizo una buena inversión de los recursos destinados a la educación”. “¡Híjole, la despedida!”.

 

 

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